Dios, Patria y Rey

Juan francisco rojas

Entre dos aguas

Hace más de 40 años se realizó en España una de las más grandes obras de la ingeniería civil que ha conocido nuestro país: las canalizaciones y tuberías del trasvase Tajo- Segura que han llevado agua desde entonces de dónde sobra a donde es falta. Esto permitió al levante español no solo mantener un sector tan esencial para nuestra economía como la agricultura o la ganadería, sino garantizar, en buena medida, la pervivencia de nuestros pueblos, tanto de costa como de interior, contribuyendo también a frenar el éxodo rural y proporcionando al campo la estabilidad hídrica tan incierta en estas tierras de otra manera. Resulta incomprensible que en la era de la evolución tecnológica, hoy que tenemos las más modernas herramientas jamás conocidas y los más avanzados conocimientos técnicos, lo que nos falta es voluntad política y lo que nos sobra es sectarismo ideológico.

Existen políticos fugaces que piensan que el agua es suya, que pueden decir quién la tiene y para qué se utiliza. Contamos con un Gobierno que cumple con puntualidad británica su hoja de ruta marcada desde el inicio: eliminar los trasvases e imponer agua desalada, que es más cara, de peor calidad y contaminante su producción. Así lo estamos viendo con las nefastas políticas de agua que está desarrollando desde Moncloa. Como ejemplo tenemos el diabólico Real Decreto aprobado en Consejo de Ministros que cerraba el grifo del trasvase Tajo. Se cumplía la amenaza de Pedro Sánchez y el deseo de Castilla la Mancha. Los socialistas manchegos, con el beneplácito del Partido Popular, prefieren desalar el agua que tiran los ríos al mar que trasvasarla al Levante. Eligen echarla al mar para después sacarla de allí, tratarla y reutilizarla antes que enviarla de donde sobra a donde es necesaria. Tenemos a un Partido Popular que navega entre dos aguas: la de los ríos y la desalada. Continúan con su discurso dividido, defendiendo aquí la llegada del trasvase y en Toledo lo contrario. Un PP deslegitimado para hablar de agua que trata de volver a alzarse con la bandera de la defensa del trasvase a la que renunciaron Rajoy y Casado siguiendo los designios del PP de Castilla la Mancha. Las consecuencias serán nefastas para los agricultores y las miles de familias que viven de este sector, al aumentar el precio del agua para regar sus campos, el trabajo peligra y sus cosechas dejan de ser competitivas en los mercados. Hoy más que nunca, el Levante español debe alza la voz, unidos y sin complejos, para reivindicar un derecho fundamental: la llegada de AGUA en cantidad y calidad al este de España. Por eso, hemos pedido a la Diputación que recurra ya ese malvado Real Decreto.

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