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Comunicación (im)pertinente

Francisco García Marcos

Un aplauso con eco y memoria

Me gustaría que ese aplauso se hiciera extensivo a quienes desarrollan tareas no menos valiosas en retaguardia:

Fernando Simón indica, con exquisita prudencia, que nos estamos aproximando al pico de la pandemia en España. Es un logo colectivo, pero con nombres propios. No es casualidad el aplauso al personal sanitario, en primerísima línea de combate frente a esta pavorosa amenaza que nos tiene a todos inmovilizados, en lo físico y en lo psíquico. Ahí están, antes, durante y después de las medidas políticas, a pesar de que los recursos flaquean, con jornadas extenuantes, durante muchos días ya y, sobre todo, con numerosas bajas entre sus propias filas. A pesar de tantas dificultades, derrochan una energía y una profesionalidad que, además de cuidarnos, son un espejo en el que mirarnos en estos momentos oscuros.

Me gustaría que ese aplauso se hiciera extensivo a quienes desarrollan tareas no menos valiosas en retaguardia: el ejército y las fuerzas del orden público, los conductores y transportistas, el personal de establecimientos de primera necesidad, los farmacéuticos, los voluntarios que espontáneamente han surgido. Y, cómo no, desearía que llegara también a los científicos, que están trabajando denodadamente -y, como siempre, en silencio- para encontrar soluciones que palíen la inmediatez y prevengan el futuro.

Todos ellos son la mejor comunicación que recibimos estos días. El ejemplo fehaciente es un mensaje inexpugnable que, por fuerza, cala y nos anima a todos. Justo por eso, por su comportamiento íntegro en los peores momentos, quisiera que ese aplauso tenga eco ininterrumpido en la memoria colectiva de este país. Para que nunca más se les niegue el pan y la sal a esos colectivos, para que se los valore en su fundamental contribución social, para que no se les recorten presupuestos y medios, para que sean tratados con el respeto que se han ganado siempre y que, una vez más, están demostrando ahora.

Todo esto pasará, tarde o temprano, mejor o peor. Pero si se olvida la enorme labor que están haciendo todos ellos, simplemente seremos una sociedad indigna que no habrá aprendido la lección.

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