Libertad Quijotesca

El asedio de Yago

Baltasar Gracián, autor imprescindible para recuperar la dignidad de nuestra asediada democracia

Baltasar Gracián es uno de los autores más brillantes de nuestra literatura y pensamiento filosófico. Su obra El Criticón está considerada como uno los libros cumbre tanto de la literatura española, como de la literatura universal. Fue publicado en tres partes en 1651, 1653 y 1657. Junto con La Celestina y El Quijote constituye la maravilla de la narrativa filosófica española. Nos habla sobre los desengaños del mundo, al mismo tiempo que enseña, mediante la ardua e imprescindible tarea de la reflexión, la importancia de la moral. Un viaje por las edades de la vida, para el que emplea el diálogo, como no recordar a Platón, entre un hombre maduro, Crítino, que encarna la reflexión y el juicio, y Andrenio, joven criado por una fiera y sin contacto social. Su travesía comienza en la isla de Santa Elena, donde se conocen, y termina en la isla de la Inmortalidad. Gracián fue admirado por Azorín, Kant y Goethe. Schopenhauer dijo "que nos había dado uno de los mejores libros del mudo". Nietzsche escribió que "Europa no ha producido nada tan fino ni profundo en materia de sutileza moral". Para todo tiempo y lugar quedan sus aportes al conocimiento de la naturaleza humana y las consecuencias de su paso por este mundo. Nos dice Baltasar Gracián: "Por grande que sea el puesto, ha de mostrar que es mayor la persona". Qué pena tan inmensa y costosa que tengamos presente en España el castigo al meritorio y el premio al mediocre. No estaríamos atados a esa cadena si tuviéramos presente el Siglo de Oro, en vez de los platós de telebasura y demás todologias sectarias. Queridos lectores, la libertad no se pierde de la noche a la mañana, es un lento caminar hacia el abismo totalitario. El pasado miércoles 29 de abril tuvimos otra escenificación en el Congreso de este desastre, cuando el vicepresidente primerísimo eludió dar cuenta de sus responsabilidades, como es su deber constitucional, para encaramarse a la tribuna y azotarnos con más soflamas. Yago ha puesto asedio a la democracia española. Él es el hombre que ha dicho: "Hay que politizar el dolor, hacer que el dolor de los que sufren se convierta en propuestas políticas para cambiar la realidad". Ese día en el Congreso se dedicó a ningunearnos como ciudadanos y esparcir odio y amenazas. Hombre sin moral, sin humanidad. Nunca gobernante: un taimado aspirante a tirano dominus et deus. Escuchemos a Gracián.

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