Tabula Rasa

Todo es una buena oportunidad

La capacidad de diálogo nos puede ofrecer la oportunidad de garantizar que todos esos elementos están en consonancia

Todo ser humano tiene grupos de interés o de afinidad. En un primer momento, podríamos alentar la posibilidad de incentivar una serie de relaciones consustanciales con el resto de semejantes que se basen en un intercambio netamente material o, por el contrario, podemos intentar establecer sinergias con otros miembros de otros grupos cuya finalidad sea la de fortalecer y consolidar sinergias a partir de una serie de principios y de valores. La elección, tanto externa como interna, que puede perjudicar o beneficiar el desarrollo y crecimiento personal del individuo. Es fundamental ver o detectar lo que es verdaderamente esencial frente a lo importante y prever lo no que no es esencial, para poder maniobrar y desprendernos de ello, cuando la situación lo requiera. Quizás, es por ello, por lo que es elemental en esta nueva era a la que nos enfrentamos tener la habilidad de establecer un nuevo entorno para el dialogo, el intercambio de ideas y la materialización de acuerdos, saber cómo adaptarse a sus necesidades, ofrecer una propuesta fiable, una oferta o servicio, acorde también con nuestras expectativas y posibilidades.

Todo es stakeholders, afirmo. Quizás, porque en la toma de decisiones todo es susceptible de ser una fuente de información que pueda influir positiva o negativamente en la elección última de las decisiones. En la gestión de los diferentes proyectos es importante no sólo los resultamos de crecimiento, sino también la satisfacción de esas personas, organizaciones o instituciones que también interaccionan en los resultados y objetivos establecidos por los gestores o emprendedores. La capacidad de diálogo nos puede ofrecer la oportunidad de garantizar que todos esos elementos están en perfecta consonancia. Desde la satisfacción de los diferentes actores que intervienen hasta nuestros objetivos. Una red que se retroalimenta y que cuya finalidad es la de consolidar las relaciones previas acordadas y la permanencia de las ideas iniciales, que no son otras que el compromiso y la responsabilidad que hemos asumido con nuestros interlocutores. El gran reto es adaptarse al nuevo concierto social en el que vivimos. De forma transversal solidaria, proactiva y propedeútica. Siendo conscientes que es primordial encontrar objetivos comunes entre todos los factores y con todos los elementos con los que convivimos.

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