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El amigo Pablo Iglesias dice que va a solicitar la mediación de S.M. el Rey Felipe VI para que meta en vereda a Pedro Sánchez en lo de formar gobierno de coalición PSOE-UP. Al parecer ha tomado la idea de lo que ha sucedido en la última (de momento) crisis del gobierno italiano, en la que el presidente Mattarella ha mediado e influido para que se forme una coalición -por cierto, bastante más rara que la posible alianza española citada-.

No sabemos si no sabe, o es que hace como que no sabe, que las competencias que la Constitución española le atribuye a la Jefatura del Estado no son las mismas que las que tiene el Presidente de la República de Italia. Si es que no lo sabe, suena rara su adhesión reciente a la Constitución de 1978 a la que tanto ha criticado durante luengos años. La otra opción nos hace pensar que es una trampa osera para meter a la Monarquía en un aprieto.

Esta última opción parece más coherente con su trayectoria, pero vaya usted a saber, porque se le ve muy "averado" con la Constitución, las instituciones y las formas de la tan denigrada política de la casta. Lo que sí demuestra es que una cosa es predicar y otra dar trigo, y que no es lo mismo andar soltero y libre que amarrado al yugo conyugal, con hipoteca y con varias bocas que alimentar. No se da uno cuenta cabal de lo que nos hace, no ya el tiempo, sino los hijos, hasta que saca la caja de zapatos con las fotos de cuando era soltero y las compara con su cara en el espejo. Entonces te entran las prisas, olvidando que en vez de mirar a Italia puedes mirar a Bélgica, donde se pasan dos años sin gobierno y la situación mejora.

Como muchos sesudos columnistas, analistas y politólogos (entre los que por supuesto no nos contamos) han glosado el cambio de las actitudes de Pablo Iglesias, nos limitamos a resaltar los últimos pasos de ese "camino de Damasco" que está recorriendo Pablo. En principio, no estamos seguros de si se trata de un cambio profundo, que es probable porque los años no perdonan, o es un simple lavado de imagen. Ya lo hemos visto con chaqueta en el Parlamento.

A lo mejor es que ha contratado a un asesor de indumentaria. La respuesta la tendremos pronto: una clave definitiva será si a la próxima recepción de los Reyes irá de chaqué. Y, más aun, si el chaqué será alquilado como el esmoquin que llevó a los premios Goya, o se lo hará a medida un prestigioso sastre de Savile Row.

¿Qué pensarán sus bases de todo esto? Si es que le quedan.

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