Carta del Director/Luz de cobre

Los compromisos de Ramón

Ramón dejó en un segundo plano al partido y asumió el reto de dar la vuelta a unas encuestas que pintaban bastos

Ramón Fernández Pacheco ha hecho méritos más que suficientes para ser alcalde de Almería y gobernar la legislatura con cierta holgura. Aunque deberá apoyarse en Ciudadanos o en Vox para sacar adelante los presupuestos, en el resto de propuestas para la ciudad no tendrá problema alguno para lograr, sino la unanimidad, si cómodas mayorías. Porque al final se trata de trabajar por el bien de la ciudad, por el crecimiento, el desarrollo y la proyección de una capital que tiene mucho camino recorrido, pero a la que aún le esperan tantos retos como necesidades. Complementos ambos que nos deben situar en lugar prominente a nivel andaluz y nacional en dos aspectos fundamentales: turismo y agricultura.

En una campaña casi perfecta, con diseño americano y compromiso con la ciudad, Ramón dejó en un segundo plano al partido y asumió el reto personal de dar la vuelta a unas encuestas en las que pintaban bastos. Mantener los resultados de su predecesor en el cargo lo consagra como uno de los valores en alza dentro del partido y le da derecho a un voto de confianza de la ciudad y el PP para tratar de conducir, con riesgo calculado, los destinos de Almería los próximos cuatro años.

Pero la confianza también debe servir para mantener una gobernanza con criterio, alejada de sectarismos, cercana con los vecinos y comprensible con la oposición. Lo cual no significa que se sea tibio, pacato o excesivamente blando. Al contrario. El ejercicio del gobierno requiere de altura de miras, alejada del boato, el amansamiento y los pelotas de turno, pero sí firmeza en las decisiones. Contentar a todos es sinónimo de fracaso. Se trata, en definitiva, de buscar la eficiencia, la transparencia, la rendición de cuentas, la participación de la sociedad civil y el estado de derecho, que revelará la determinación del gobierno que conforme la semana próxima de utilizar los recursos disponibles a favor del desarrollo económico y social de la ciudad. La confianza no sólo debe quedar en un lema que ha calado en la ciudadanía, sino en la necesidad de avanzar en los grandes problemas que aún tiene la ciudad pendientes como son el desarrollo puerto-ciudad, la mejora de los accesos ferroviarios, la recuperación del casco histórico y la prestación de unos servicios acorde con los impuestos que se pagan. Y de la oposición se espera la coherencia y la visión de ciudad que corresponde con el lugar donde los han situado las urnas. Firmeza y flexibilidad, en paralelo con tratar de evitar las tentaciones de bloqueo que de forma permanente rondan por las cabezas pensantes y sesudas de aquellos que creen, de forma errónea, que cuanto peor mejor. Otra forma de hacer política es posible y los resultados de las municipales así lo avalan. Ramón, por su carácter, tiene la posibilidad de lograrlo. Que tenga le mejor de las suertes.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios