Opinión

Un curso sin barreras

La bonificación universitaria es una medida irreversible que da estabilidad y certidumbre al alumnado

Imagino la doble alegría de los estudiantes universitarios de segundo curso en adelante que hayan superado todas las asignaturas del año anterior. Satisfacción por el trabajo bien hecho y, ahora, gracias al Gobierno de la Junta de Andalucía, felicidad tras palpar los resultados de la acertada bonificación universitaria, medida por la que tan sólo deberán abonar el 99% del coste de la matrícula de este año. La diferencia está entre pagar con tarjeta unos setecientos y pico euros o sacar siete euros del bolsillo y rellenar la documentación para continuar los estudios, como es el caso actual. La bonificación da estabilidad y certidumbre al alumnado. Se trata de una medida estructural e irreversible con la que el Gobierno andaluz implementa un modelo de universidad pública excelente e incluyente, en el que se pretende que nadie quede en el camino por una cuestión económica. La iniciativa se ha podido llevar a cabo gracias a la solvencia económica de las universidades y, además, con el compromiso de la Junta de Andalucía de compensar a las instituciones docentes por esta pérdida de ingresos. Para ello, la Junta ha destinado inicialmente la cantidad de 30 millones de euros con el compromiso de que si se sobrepasa esta cifra se realizarán modificaciones presupuestarias para cubrir la diferencia. Un plan bien orquestado desde el principio hasta el final y que tiene como principales beneficiarios a nuestros universitarios y universitarias y a su economía familiar.

Andalucía se ha convertido en un referente nacional gracias a la bonificación de matrículas y a esa recuperación de la estabilidad y de la certidumbre para el sistema universitario, dos aspectos en los que el Gobierno andaluz trabaja desde el inicio de la legislatura. Los avances y las apuestas no son flor de un día. Están bien organizadas y estructuradas.

La bonificación universitaria es posible porque, previamente, se ha realizado un buen trabajo, se ha allanado el camino para que así sea. Junta de Andalucía y universidades han resuelto el problema de tesorería que les aquejaba a éstas y se ha mejorado la burocracia de tal modo que las universidades han pasado de tener un déficit de 83 millones de euros en 2015 a un superávit de 38 en 2016. En Andalucía tenemos una universidad cada vez más próspera que va eliminando posibles barreras para acoger a quienes quieren estudiar en ella.

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