El Cañillo

Tiene derecho a guardar silencio

Seis días han pasado desde que el ocio nocturno de Mojácar voló por los aires por culpa de varios casos de coronavirus entre los camareros de tres discotecas. Una situación desagradable, ya no solo para los afectados y sus contactos, sino también para el empresario que ve como tiene que cerrar las puertas, además de la pérdida de prestigio que conlleva verse bajo la lupa. Deben ser momentos complicados, seguro. Estoy convencido de que su prioridad, ahora mismo, no es hacer una buena comunicación de lo sucedido, de cara a los medios y a sus clientes. Y seguramente no es lo prioritario, pero sí que es muy importante.

La comunicación ante una crisis es de primero de comunicación empresarial e institucional. Hay que saber cómo manejar situaciones inesperadas. La transparencia es clave en estos momentos. Hoy en día, las redes sociales son un gran altavoz con el que hacer llegar el mensaje de una empresa. Pero no. Mandala y Moma (no así Lúa), han decidido acogerse a eso de "tiene derecho a guardar silencio". No han dicho ni "mu". Gran error.

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