El dia "D"

Nunca, o en muy pocas ocasiones, hemos estado sometidos a una presión social y económica impredecible

Comienzo mi artículo de esta semana, citando al compañero Manuel López, del que tengo que manifestar mi total acuerdo con su publicación del día 10 de abril del 2020 (Hagamos la revolución desde casa), en el afirma la posibilidad de sacar un objetivo positivo de la situación que vivimos y de la que hemos convertido, una gran parte en demagogia y consumismo; estoy sorprendido de la actitud de la prensa, de esa prensa a la que llaman "cuarto poder," cuya finalidad parece ser la tergiversación frente a la objetividad de la noticia ; disfrutamos de algunos medios informativos definidos por líneas azules y rojas, que solo persiguen la meta de lo políticamente correcto, aunque haya que repetir lo mismo día a día y a todas horas, creo que la situación que atravesamos en estos momentos va más allá de unos aplausos diarios, y que no cubren las necesidades de estos profesionales que no están compensados, a pesar de librar una cruzada por salvar vidas. He titulado mi artículo El día "D" (Refiriéndome al desembarco de Normandía), con la diferencia de que este barco no va cargado de material bélico, además no son barcos de guerra, más bien van cargados de reflexiones sobre nuestro futuro político, social y económico; me vienen a la memoria algunas palabras del brillante filósofo alemán, ya fallecido, Jurgens Habermas, (Escuela de Frankfurt) en las que dijo que en ocasiones la sociedad se enfrenta a inseguridades provocadas crisis mundiales en las que "Nunca habíamos sabido tanto de nuestra ignorancia" ni tampoco nunca, o en muy pocas ocasiones, hemos estado sometidos a una presión social y económica impredecible, donde el papel de sociólogos y economistas se encuentra amenazado por criterios inseguros con los que hay que tener especial prudencia a la hora de emitirlos; pues a día de hoy, un ejemplo de esto nos lo da el bajón que sufre España económicamente, comparable al crack del año 1929, o la crisis de 2008. Esto nos demuestra que se trata de compaginar la lucha contra la pandemia con el menor desgaste económico que se pueda, teniendo en cuenta la dignidad de los individuos, sin olvidar la igualdad de derechos entre todos ellos. Sin embargo ahora la inseguridad existencial es global y está en la cabeza de todos; tenemos que tener en cuenta que la variable más importante del individuo es estar informado y aislado para luchar contra la pandemia, está claro que la superación de esta crisis, requiere de la introducción de una mayor racionalidad en un sistema que está relacionado con la limitación política y la motivación; sin embargo, en el desarrollo de esta crisis nos encontramos algunos países con políticos que vacilan en basar su estrategia en el al cálculo de consecuencias económicas, frente al esfuerzo prioritario del Estado por salvar la vida de todos sus ciudadanos.

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