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La tapia con sifón

El difícil reto de la calidad

El muy olvidable Entremares va a dar paso a un nuevo bar-restaurante del grupo de La Plazuela

Tenía pensado dedicar la columna de hoy a comentar El Corte, un bar de apertura relativamente reciente y, por tanto, poco conocido. Pero me paso la noche del jueves para refrescar datos con los que enjaretar este comentario y me encuentro con el letrero "Se traspasa". Una pena. Los vinos estaban bastante por encima de la media del sector y la mayoría de las tapas también, como el guiso de caza, el paté de oca o un jamón ibérico bastante potable. Aparte de que me deja sin tema para la columna y sin una de mis pocas barras habituales, me acentúa la preocupación por el continuo goteo de cierres. Ya se sabe que la hostelería es uno de los sectores con más movilidad, pero la proporción de sitios buenos que cierran me parece demasiado alta en comparación con la gran cantidad de mediocridades y con la abundancia de impresentables. No solo cierran los buenos, cierto, y además se suceden los relevos en los locales abandonados. En algunos han pasado tres, cuatro o cinco negocios en pocos años, eso sí, a cuál más prescindible. En la calle del Conde Ofalia se han sucedido, en el mismo local, en pocos años, no menos de cinco negocios hosteleros muy distintos y ninguno memorable. El último y más efímero ha sido una sucursal del exitoso bar El Quincho (Jovellanos, 9), llamada "Las Cazuelas", y que desde luego no daba la mínima talla. Ahora se anuncia un mexicano. Recemos por que se invierta la mala tendencia de su lamentable historia. Un caso con distintas alternativas es el de la vistosa esquina entre la Plaza de las Flores y Hernán Cortés. Durante muchos años la ocupó el restaurante Torreluz, donde oficiaron con esplendor Stefan Streifinguer y Pedro Berrogui. Después, tres negocios de cuyos nombres no hay para qué acordarse han ocupado el local, escasos meses cada uno, y ahora se anuncia la apertura de otro que puede volver a llenar ese espacio con calidad. Se trata del veterano Stanley & de Marco, que desde 2003 está ofreciendo buena cocina italiana y una en la calle de Benizalón. Otro cambio, que lo tiene fácil para mejorar, es el que se ha producido -se está produciendo- en la doble esquina de Tiendas con Real y Jovellanos. El muy olvidable Entremares va a dar paso a un nuevo bar-restaurante del grupo que regenta los colindantes Casco Antiguo y La Plazuela. Estaremos al loro. Los mimbres son buenos, recemos a Dionisos por que perseveren.

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