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No es mi intención dirigirme de una forma personal a ningún miembro del gobierno, aunque tengo que decir, que en el corto espacio de tiempo, ya han aflorado discrepancias significativas, lo avala la actitud del ministro José Luis Abalos, tras su intento en justificar el encuentro con la vicepresidenta de Venezuela, de todos es conocido aquello de: "Donde dije digo, ahora digo Diego"; Podemos sube de tono sus críticas contra Carmen Calvo y el ministro de justicia Juan Carlos Campo por intentar bloquear la iniciativa de la ley de libertad sexual, que además opinión de varios ministros ha sido calificada de chapuza, y por si fuese poco el feminismo acusa a Montero de poner en peligro las políticas de igualdad. Pues bien, a este tipo de ética estamos acostumbrados los ciudadanos y P.S.O.E. y Podemos se han repartido mutuamente muchos trapos sucios que en la actualidad le sirven de elegantes trajes, pero no deben de sorprenderse, porque el vestuario es grande y si les faltase alguno, ya se encargarían de ponerlos los catalanes, que el señor Rufián tiene guardados muchos para la mesa camilla de negociación, "¿no sé qué negociación?" ¡Una negociación anticonstitucional! Ah, pues después de todo esto, deberían saber los catalanes, sobre todo los que pregonan el independentismo, que negar la historia y el pasado es negarse a sí mismo. Primero, Cataluña siempre ha estado dentro de España desde la romanización y posteriormente durante la Edad Media, las Coronas de Aragon, Navarra y Castilla han perseguido un mismo cometido, en el que Cataluña ha sido compañera de viaje, pues formo parte de la empresa común que llevaron a cabo Pedro II, Alfonso VIII y Sancho IV contra el Islán. Segundo, dos siglos más tarde el Compromiso de Caspe significo un paso hacia todos los reinos, por supuesto incluyendo a Cataluña. Tercero, los Decretos de Nueva Planta de 1714 la liberaron de trabas medievales y empezó asumir el protagonismo de toda España. Cuarto, ningún país tiene derecho a separarse, sobre todo cuando se trata de un derecho comparado. Quinto, otra de las razones es la Constitución del 78, que en su artículo 2 contemplaba la unión nacional como pacto de Estado y en ningún momento un derecho de autodeterminación, muy en contra de lo que piden los secesionistas, que carecen, dentro de la ley de un pacto fiscal, ni firmaron ninguna cláusula de autodeterminación. Quinto, la autodeterminación solo podría solventarse con una reforma constitucional (título X, artículo 166 y 167). Sexto, por mucho que se empeñen los secesionistas en presentar a Cataluña como un nuevo Estado de Europa, y según manifestaciones de los presidentes de la Comisión del Parlamento, Cataluña en el caso de salir de España, quedaría automáticamente fuera de la Unión Europea, lo que significaría que se dejarían de percibir las ayudas agrarias (P.A.C), asi como las prevenientes de los fondos estructurales y créditos del (B.E.I).

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