Carta del Director/Luz de cobre

Un empujón más para la capitalidad gastronómica

El sol y la playa es la historia de nuestro potencial turístico, pero el gastronómico se abre paso con brío y sabor

Amenos de un mes para conocer la ciudad que será capital gastronómica en 2019, el Ayuntamiento de la capital ha puesto sus avales encima de la mesa. El martes por la noche, en un escenario de ensueño como es el Teatro Real, los fogones de Almería se vestían de cofia y pajarita para mostrar en la capital del reino todo cuanto somos capaces de hacer, que no es poco. Dos días después, el escenario era el Cuartel de la Misericordia de la ciudad, el lugar que la capitalidad eligió para enseñar al mundo la potencialidad gastronómica de una tierra preñada de sabores, rica en variedad y con gusto por productos únicos, variados, diferentes a los que sacar todo su jugo.

Madrid entiendo que ha sido la guinda de un trabajo bien hecho. Un trabajo en el que se ha implicado toda la sociedad de esta provincia y que espera, nos lo merecemos, el reconocimiento del jurado en forma de nominación. Y es que a lo largo del año han sido muchas y variadas las actividades que la ciudad ha desarrollado. Se ha estado en los grandes eventos y en los pequeños. Todo medido con tino, sin dejar nada al azar, en un intento que debe ser cierto, para alcanzar la meta deseada.

La capitalidad gastronómica buscar ser el trampolín en el que esta ciudad se suba para catapultarnos al turismo del buen yantar nacional. En más de una ocasión he escrito que tenemos todo cuanto es necesario para ser una provincia líder en visitas. Una provincia con tanto potencial aún por desarrollar que las posibilidades son infinitas. En la historia ha quedado el turismo de sol y playa. Esa historia que sigue siendo presente, pero a la que hay que sumar nuevas ideas y nuevas propuestas. Y la gastronomía se me antoja básica para sumar. Visitar una ciudad por sus monumentos, por su historia o por sus playas es una realidad cierta, que está ahí y que jamás se puede desdeñar. Pero si todo este primer plato no se consuma con un excelente segundo, difícilmente vamos a volver.

Y es en este campo, en el que Almería y su provincia tiene aún mucho por decir. La capitalidad debe lograr, como ya hicieran en parte los Juegos del Mediterráneo, consolidar aquellas potencialidades con las que contamos y que todavía hoy no hemos sido capaces de sacarles todas las posibilidades que atesoran. No albergo dudas sobre cuál será la ciudad elegida por el jurado para ser capital gastronómica en 2019. Almería ha hecho los deberes y se ha doctorado cum laude en el máster, de los de verdad, de un año que han desarrollado los responsables de la concejalía de Turismo y Comercio. Sin desmerecer el apoyo recibido, y sin condiciones, de todos cuantos tienen algo que decir en este mundo de los fogones. Una vez examinados nos resta esperar la nota, que no debe ser otra que la designación. Y a partir de aquí dar contenido a un año que debe ser prolijo en eventos y rico en sabores.

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