El medio y el ambiente

Las dos españas

Eso lo entendí a la primera. Me da igual "de qué partido sea la alcaldesa de Madrid": ¡tres hurras por su claridad!

En el ABC de 22/05/80, Jaime Campmany publicó el artículo El diálogo Norte-Sur sobre el discurso pronunciado por Abril Martorell en el Congreso en respuesta a González y del mismo entresaco esta afirmación: "Lo único que logré anotar es que el señor Abril propugnaba un diálogo Norte-Sur. ... A los pocos minutos de discurso, uno no sabía si ese diálogo Norte-Sur se refería a un diálogo entre empresarios y trabajadores, entre empresas y sindicatos, entre la Administración Pública y los entes autonómicos y locales, entre el País Vasco y Andalucía, entre don Pelayo y los majos de Cádiz, ...": amplia e ingeniosa colección de dicotomías.

Pero para tener otro punto de vista y una fuente de otro estilo, me permito citar a la mítica Cecilia, prototipo de adelantamiento y fuerza y, con la que muchas mujeres de mi entorno de amistades se sentían identificadas, podemos entresacar de su canción "Mi Querida España" : "Mi querida España / Esta España viva, / Esta España muerta ...//... Esta España nueva, / Esta España vieja ...///... esta España en dudas, / Esta España cierta ..." pero que por mor de la censura tuvo que grabar diciendo siempre "... esta España mía / esta España nuestra..." que como dicotomía no tiene ni punto de comparación con las originales de Cecilia. Pero vamos, los censores tampoco eran un dechado de imaginación.

Por otra parte, para los que somos amantes de "equivocarnos solos" y siempre hemos defendido que un buen sastre te hace el traje "ajustado por fuera pero desahogado por dentro", nos gustaría tener un gobierno que, dicho en el mejor de los sentidos, pasara desapercibido, que no fuera omnipresente, que no fuera nuestro tutor. Si no es así, tenemos otra vez la dicotomía de las dos Españas: el gobierno y el pueblo. Y para tener una Sociedad justa y honesta lo que hacen falta son normas justas y honestas para todos los estamentos de la sociedad, pero no un gran hermano que dicte innumerables normas, porque esa dinámica siempre le va a provocar al gobernante un regomeyo: "parece que falta otra norma sobre ..." y de esa forma nunca va a tener bastantes normas, y, por lo tanto va a llegar el día que el ciudadano sienta opresión.Para muestra un botón: con una tarjeta azul de la Junta de Andalucía, en Almería puedes aparcar en determinados sitios. En Madrid, según los agentes de la O.R.A., la norma es: "menos en un vado, en cualquier lugar de estacionamiento público y sin pagar". Eso lo entendí a la primera. Me da igual "de qué partido sea la alcaldesa de Madrid": ¡tres hurras por su claridad!.

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