El medio y el ambiente

Es factible

Lo más sensato es que sepamos que el modelo de sociedad que teníamos ha pasado a la historia

No hace falta que insista en que hasta hace "ná y menos" todo el mundo estaba mirando los cruceros, los hoteles con pulsera, los apartamentos donde pasar las vacaciones, tanto de Semana Santa como de verano, y hoy (domingo) la ciudad estaba que no cabía en sí de gozo por poder darse una vuelta por "la Rambla".

Eso demuestra que hay que estar ciego para no darse cuenta de que no sólo estamos padeciendo una pandemia, sino que nos ha cambiado la vida. Y al que lo ponga en duda le formulo la siguiente pregunta: ¿quién ha pensado estos últimos años que podía llegar a ocurrir que en la primavera de 2020 los petroleros de los USA le regalarían 37 $ por cada barril de petróleo que les comprara?.

Así mismo, me atrevo a afirmar que a pesar del cúmulo de circunstancias que nos acucian: de salud, familiares, de modo de vida, económicas, así como las dudas sobre lo que está por venir, no nos queda más solución que "coger el toro por los cuernos" pero sin malos modos para que no se enfade. Es decir, ir pensando qué futuro queremos para ver el modo de que una vez pase la maldita pandemia, ¡que pasará!, esa nueva etapa nos coja preparados para solucionar los problemas que se avecinan.

Y para ello, lo más sensato es que tengamos claro que el modelo de sociedad que teníamos, en el que todo era de color de rosa (teóricamente) y todo estaba ¿seguro y garantizado? por el papá Estado, ha pasado a la historia.

Ahora bien, dado que a pesar de todas las circunstancias, España sigue siendo España, tampoco se trata de pensar en que va a venir el "modelo cubano" por poner un ejemplo de cartillas de racionamiento y reparto de pobreza. Sencillamente es que se avecinan tiempos de trabajo y de austeridad, que no están reñidos con vivir bien, y como decían los antiguos "en paz y gracia de Dios". Están reñidos con gastos superfluos y son años de tener claro que de las crisis solamente se sale trabajando y administrando bien, tanto el dinero público, como el privado.

Para conseguirlo, lo primero es no cargar las arcas públicas con obligaciones de gasto público disparatado. Tengamos en cuenta que en cuestión de gastos nada es "el chocolate del loro", pues todo suma. Y por otra parte, hay que tener en cuenta que -en general- una buena administración de los caudales no es sólo justificar lo gastado, sino también gastarlo "con cabeza" que se dice en castellano clásico, y a ser posible en partidas productivas, que si además están pensadas con visión de futuro, eso ya es el no va más. Luego, en realidad es factible.

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