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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

El fracaso de la independencia

La reacción a la sentencia del 'procés' es previsible: follones en la calle, con mucho ruido y pocas nueces, o ninguna

Ya mismo se conocerá la sentencia del Tribunal Supremo sobre los políticos de Cataluña que lideraron el procès independentista. Casi todos serán condenados, con mayor o menor severidad. Dado que el independentismo no acepta más que la absolución de los encausados, la protesta está servida. Tsunami Democrático la llaman, para envolverla en un seráfico anonimato y darle un aire de revolución cívica y multitudinaria, imparable.

Será otra jornada histórica. O jornadas, si la movilización se prolonga. A condición de que admitamos la devaluación del término histórica, enormemente desgastado en Cataluña en los últimos años, de tanto usarlo. Lo único realmente histórico es que el secesionismo fracasó, que la república catalana duró unos minutos cuando fue proclamada por la mayoría del Parlament, que sus principales fautores están exiliados o presos, que el mundo les ha vuelto la espalda y que -a lo que iba hoy- cada bronca que se monta por esta situación concita menos participación de los ciudadanos.

O sea, mucho ruido y pocas nueces. O ninguna nuez. La Diada del 11 de septiembre reúne cada vez a menos gente. La conmemoración del referéndum del 1 de octubre, dos años después, congregó a la décima parte que el año pasado (18.000 ahora, 180.000 en 2018). La escenografía mejora en cada ocasión y el espectáculo resulta innovador sin desmayo, pero la mayoría de los espectadores parecen aburridos. Por cansancio y por falta de resultados. Tampoco ayuda la completa e irreversible división entre las fuerzas políticas independentistas y, menos, la figura patética de Torra, que a la inutilidad como gobernante y al fanatismo xenófobo como sustrato ideológico ha unido su defensa del grupo de elementos salidos de los comités de defensa de su república que preparaban sabotajes, explosiones y el asalto al Parlament. Ningún gobernante del mundo occidental se atreve a no desvincularse de gente así. Sólo Torra. El más torpe de todos ellos.

¿Quiere eso decir que no va a haber follón en Cataluña cuando se conozca la sentencia? ¡Qué va! Habrá follones, cortes de carreteras, escraches y hasta un amago de la huelga general convocada por el sindicato con el 1% de representación que acaudilla un condenado por asesinato terrorista. Pero todo se desinflará más temprano que tarde. ¿Se ha acabado el indepedentismo, pues? ¡Tampoco! Lo que se ha acabado es el independentismo a base de golpes de Estado. La democracia ha ganado otra vez.

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