El medio y el ambiente

El francés me gusta más

¿Por qué lo cuento? Pues porque el francés me gusta más que el inglés, y de paso: el español más que los dos

Como en repetidas ocasiones he comentado, lo que más me gusta de la TV es hacer "zapping". Gracias a eso, en estos días de Navidad he descubierto que algún que otro canal anda despistado, y, no se por qué, en vez de "echar" películas relacionadas con la Navidad andan "echando" películas de la Historia Sagrada. Comentándolo con uno de mis hijos, salió el tema de los recursos flash-back y flash-forward usados en las narraciones para hacer una especie de inciso y contarnos temas del pasado o del futuro que tienen relación con lo que se narra. Bueno, pues resulta que zapping es una palabra que ya es como si fuera nuestra, pero que no lo es, y las otras dos expresiones, además del inglés, tienen nombre español: analepsis y prolepsis, respectivamente.

Pero como el tema me gustó, pues le pedí que me ampliara un poco, pero nada más que un poco, ambos recursos. Pero cuando me di cuenta de por dónde íbamos, con objeto de cambiar de tema, le dije que a mí me gusta más lo de "la recherche du temp perdu", que evidentemente no tiene nada que ver con lo anterior y que además de conseguir cambiar de tema, me sirvió para contarle de dónde viene mi obsesión por no perder el tiempo: ¡lo cual no quiere decir que yo sea un obseso del trabajo! ¡Es que me gusta la expresión!

¿Por qué lo cuento? Pues porque el francés me gusta más que el inglés, y de paso: el español más que los dos. Además, lo de "la recherche" siempre me ha sonado además de a las magdalenas que relata Proust, a indagar, a revisar, a tratar de acertar en rectificar algo que hayamos hecho mal, a mejorar en algo que no hagamos todo lo bien que podemos, no por perfeccionismo obsesivo, sino porque tenemos la obligación interna, de hacer todo lo mejor que sepamos y que podamos, pues no hacerlo así supondría no aprovechar nuestras cualidades. Y si hay dos cuestiones que tengo claras son: una, que no podemos hacer dejación de derechos, y la segunda, que no debemos dilapidar nada de lo que tenemos, cuando menos las cualidades con las que hemos nacido.

Por eso me, vamos a decir, altero, cuando veo que alguien dilapida algo que no es suyo, y que él se ha ofrecido voluntariamente para administrarlo con diligencia, que dicen los técnicos. Por ejemplo, una persona que sea presidente de su club de pesca con caña fija (es la que me gusta) o un político que sea alto cargo y que siga coadyuvando al aumento de la deuda pública, que alcanzará el 123,0 % del P.I.B. según el F.M.I., y el 118,8 % según el Gobierno. ¡Hala, ahí queda eso para empezar el año en comandita con las perspectivas económicas!

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