República de las Letras

Un gobierno de izquierdas

Todo Estos pactos entre las tres derechas, sin tapujos, sin complejos como dicen ellos, merecen una respuesta claray contundente

Dice Carmen Calvo que en Europa no se habría pactado con la extrema derecha en las instituciones del Estado. Bueno, pero esto no es Europa. En esa materia, no. La mentalidad española contiene un hueco, más o menos grande según los especímenes, para el ordeno y mando, la intolerancia ante el diferente, la solución violenta, simple y expeditiva, el juicio ligero, la etiqueta, el desprecio a la cultura, la religión impuesta a hierro y fuego, el miedo al poderoso, etc., etc., todo aquello que constituye el bloque ideológico que los extremistas de derecha quieren resucitar desde las cenizas de Franco. Así que estaba cantado que pactarían en todas partes la derechita cobarde, los españolísimos y los neofascistas, lo que viene siendo el trifachito trifálico. Era impensable que la derecha despreciara el apoyo de la extrema derecha: son lo mismo. Y los asquitos que ha ido haciendo Rivera a conversar con los ultras eran sólo postureo. A la hora de alcanzar el poder, aunque sea local, la derecha se alía con quien sea. Ya lo vimos cuando Aznar llamó a ETA Movimiento de Liberación Vasco -o cosa parecida-, buscando el apoyo del PNV para poder formar gobierno. No tienen escrúpulos. Aquí, el poder es lo que cuenta. Porque con el poder va la pasta. ¿Que los ultras insultan a las feministas, amenazan a los pensionistas, desprecian a los homosexuales, acusan en falso de no se sabe bien qué horrores al sistema de educación pública…? ¡Qué más da! Y, para colmo, sale otro de estos diciendo que los ricos lo son por naturaleza, que qué se le va a hacer -es lo mismo que piensan, ojo, en el PP-. Así que ya está bien. Ya está bien, socialistas. Ya está bien, PSOE. Ya está bien, Pedro Sánchez. A vosotros siempre os ha dado miedo lo que dirá la derecha. Pues bien: estos pactos entre las tres derechas, sin tapujos, sin complejos como dicen ellos, merecen una respuesta clara y contundente como pide Almudena Grandes: un gobierno de izquierdas. Que digan lo que quieran. Que ladren. Ya está bien de ceder en aras de la gobernabilidad, de la moderación, de Europa y de qué nos van a llamar los otros. No digo que recojáis de vuestra historia todo aquel corpus ideológico que liquidasteis en aras de la responsabilidad histórica y del sentido de Estado. No es preciso tanto. Digo que igual que las derechas se han aliado ahora, que se alíe también la izquierda para gobernar el país. Porque se puede.

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