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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

...Y lo que hizo bien el Gobierno

Las medidas de ayuda a los más vulnerables y a las empresas y el confinamiento no total han sido un acierto

Como hemos tardado tanto en proteger a los grupos de riesgo ante la pandemia, tenemos infectado al que más protección necesita (junto a los ancianos): los sanitarios, que ya son el 14% de los enfermos, sin contar los muchos que todavía no han sido testados. Como tardamos tantísimo en reaccionar al virus, ahora hemos de acudir por pruebas y por material a un mercado enloquecido, disputando la oferta a prácticamente todos los países y pagando por adelantado, al precio que nos imponen los ofertantes y esperando semanas, e incluso meses, a que nos llegue la mercancía (y suplicando para que sea eficaz, no como la partida que ha habido que devolver a China).

Pero, en fin, a lo que íbamos hoy. El Gobierno ha acertado en la declaración, y prolongación, del estado de alarma, la centralización de las decisiones en un mando único, el confinamiento de la población y el plan de actuaciones implantadas o programadas para frenar o aliviar las consecuencias económicas de una crisis de salud pública que ya es trágica por sí misma y evitar que sea también un desastre duradero para la economía, y la vida, de los ciudadanos.

Están bien, por un lado, las medidas de ayuda a los sectores sociales más vulnerables (hipotecados, alquilados, parados) y, por otro, los avales a créditos que soliciten las pymes para salir a flote tras la parálisis, la suspensión de cotizaciones e impuestos diversos, las facilidades para aprobar las regulaciones temporales de empleo que eviten despidos definitivos y las ayudas a los autónomos (aunque me parecen insuficientes). Se trata de que el deterioro de la actividad económica ya producido no se convierta en una crisis estructural, por ejemplo con una recesión prolongada, que dañe al país durante años y nos instale en el empobrecimiento y la depresión.

También creo acertadas las condiciones en que se ha acordado el confinamiento, con las excepciones conocidas para mantener la mínima actividad productiva que resulta imprescindible. Pararlo todo sería contraproducente, y hasta imposible. Se puede discutir si conviene afinar más sobre algún sector concreto, pero es indiscutible que la alimentación, el transporte, la industria relacionada con la salud, la dependencia, la seguridad, el gas, la luz y los combustibles tienen que estar garantizados.

La India ha confinado a 1.300 millones de personas, como España. Lo ha hecho cuando tiene 482 contagiados y 10 muertos. Antes que España. Lo ha hecho mejor.

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