La Mirada Zurda

Tres hombres y una mujer

El futuro del género viene de apuestas como la de Carmen Mola donde hombres y mujeres son cómplices y camaradas

Acabamos de saber que detrás del nombre Carmen Mola se escondían tres hombres. En concreto Antonio Mercero, Jorge Días y Agustín Martínez. Ambos han sido los galardonados con el premio planeta 2021, en representación de ese seudónimo que ahora mismo se ha convertido en triángulo. Y esta noticia que para todos ha sido una sorpresa -para mi desde luego- me provoca la tarea de reflexionar sobre la anatomía del hecho, o de hacer un diagnóstico del acontecimiento. Si me permiten… El hecho de que un libro sea escrito entre tres personas es un trabajo de coordinación, que no es la primera vez que se da, pero que exige de un rigor a la altura de la industria editorial. Eso me indica que la industria es muy exigente y que para estar a la altura hay que establecer un plan de trabajo muy fuerte. Ya sea de forma individual o colectiva creo que esto ya no es una tarea de brotes emocionales ni de vanguardias sino de trabajo y estadísticas. Tampoco es una actividad sujeta a la suerte sino que esta predispuesta a una jungla de cristal donde reina la competitividad. O al menos eso creo yo, amén de considerar que los textos de la colectiva Carmen Mola son originales y directos, contundentes, porque efectivamente lo son. Por otro lado me parece interesante que tres hombres sean capaces de pensar como una mujer. Eso me induce a cavilar que es posible ponerse en el lugar del otro y que por lo tanto se puede esperar una era del postgénero, porque el verdadero debate siempre fue el de las personas. Son las personas las que piensan y sienten y las que hacen acciones positivas o negativas, pero no los géneros. Por ende son las personas las que pueden y deben generar reivindicaciones sobre la igualdad y no los géneros. Si bien es verdad que hay deudas y déficits sociales e históricos necesitados de solución, considero que el camino del futuro es el de la identidad común, y desde ahí debemos arreglar las deficiencias. Estos tres hombres han demostrado que pueden pensar como una mujer y eso es muy positivo. De la misma manera las mujeres pueden también pensar como hombres. Aunque mejor dicho, todos podemos ponernos en la piel del otro, tener esa empatía antropológica que nos mejore como especie. Por eso, el futuro del género viene de apuestas como la de Carmen Mola donde hombres y mujeres son cómplices y camaradas de un proceso histórico, en lugar de enemigos.

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