Algunas huellas de Unamuno

He vuelto a ver "Mientras dure la guerra", de A. Amenábar, la película con una imagen desafortunada y singular tormento de don Miguel

Miguel de Unamuno (29 de septiembre 1864 - 31 de diciembre 1936) "Me entusiasman esas personas que, sea cualquiera el asunto de que se trate, son siempre de la opinión contraria. No hay que decir si admiré a don Miguel de Unamuno". Este halago de don Jacinto Benavente nos posiciona en el rasgo más característico de un personaje que fue "el hombre más libre de España", según opinión del escritor A. Trapiello. He vuelto a ver "Mientras dure la guerra", de A. Amenábar, la película con una imagen desafortunada y singular tormento de don Miguel, en los meses que va desde el golpe de julio de 1936, inicio de la incivil guerra, hasta el 31 de diciembre de 1936, último día de su vida, no sin antes recordar la venida a Almería, en 1903, como mantenedor de los Juegos Florales. En la comida, comentaron la extraordinaria conferencia del Rector de la Universidad de Salamanca. En palabras de don Miguel, "Cuantas veces he aceptado el oficio de mantenedor en tales fiestas y siempre lo he hecho con la piadosa intención de combatirlas, de desacreditarlas, de reventar, si queréis, toda esa ridícula liturgia antipoética que profana con tramoyas y pantomimas de escenario la santidad y la seriedad de la poesía".

12 de octubre de 1936, en el acto del Día de la Raza, junto a autoridades civiles, eclesiásticas y militares que abarrotaban el paraninfo, don Miguel que presidía la ceremonia, indignado por los discursos que escuchaba, se levantó irritado, con su imagen de profeta bíblico y dijo lo que nadie esperaba oír. Dijo que la guerra era una guerra incivil, que vencer no era convencer. Le interrumpió el general Millán Astray gritando: ¡¡¡Mueran los intelectuales!!! ¡¡Viva la muerte!!

Y en medio de un gran escándalo, con los insultos pertinentes, abucheos y gritos con el brazo en alto, todavía se oyó la voz de Unamuno: "Os falta razón y derecho en la lucha. Es inútil pediros que penséis en España".

Muy entrado el mes de diciembre del 36, Unamuno apenas salió de casa en calle Bordadores, despreciado por todos, encerrado en sí mismo, indefenso, enfermo y cansado. Según Ortega y Gasset decía que había muerto del "mal de España".

Tal vez las tres palabras que pronunció durante el conflicto otro intelectual y que horrorizado como don Miguel, confiaba en el valor de la palabra, que reclamaba compasión: Paz, Piedad y Perdón

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios