Carta del Director/Luz de cobre

Lo importante y lo accesorio

La percepción es que lejos de buscar resolver problemas, los políticos están en sus guerras por mantener la poltrona

Cuando faltan tan sólo 35 días para las elecciones generales aún no he escuchado una sola propuesta de aquellos que pretenden renovar sus cargos y gobernarnos acerca del futuro de este país. Y si bajamos algunos peldaños, ni les cuento sobre las pretensiones que tienen para esta tierra, y miren que allá por donde se mire sólo encontramos problemas por resolver.

Desde la disolución de las cámaras hasta hoy unos y otros se han dedicado a depuraciones varias, pasar a cuchillo (políticamente hablando) al adversario y conspirar en todos y cada uno de los foros para tratar de mantener prebendas, algún que otro cargo e influencia.

Nadie tiene, y si lo estiman no lo han hecho público, ni el más mínimo interés en sentarse un minuto, pararse a pensar y aportar algo más por el bien de todos, que no sea salvar su culo, perdón sillón. Otra cosa está tan alejada de la realidad y tan distante que no tienen el más mínimo interés por lo verdaderamente importante.

Y en esta vorágine en la que vivimos entono el mea culpa por preocuparme en más ocasiones de las que debiera en mostrar a los lectores, a aquellos que cada día nos leen, todos y cada uno de los detalles de estas guerras internas y cainitas en las que se convierten las semanas previas a las elecciones entre aquellos que sólo buscan, o al menos lo parece, mantener la poltrona a costa de lo que sea, de quien sea y como sea.

Y lo más triste de todo es que cuando ves el seguimiento que tienen este tipo de cuitas por parte de ustedes compruebas una y otra vez que es pequeño, mínimo. Mientras que los problemas cotidianos, aquellos que si tienen que ver con lo que yo llamo de forma coloquial "las cosas de comer" inflan y disparan las estadísticas de lectores, elevando la curva diaria hacia la cima. Por contra, asuntos como primarias amañadas, dedazos en la elección de candidatos u olvido de aquellos que en su día cortaron el bacalao y que hoy son poco menos que apestados para sus partidos, no pasan de la miseria y del círculo íntimo que todo este tipo de apaños, cambalaches y acuerdos, revestido de democracia, traen aparejados.

Ahora, que ya todo esto ha pasado, no estaría demás que quienes han logrado su objetivo aparquen por un tiempo las batallas personales y se dediquen de una vez a tratar de presentarnos programas y propuestas. Desconozco, por poner algunos ejemplos, que intenciones tienen con el AVE, con el déficit hídrico, con nuestra relación con el resto de España y cómo afrontar los problemas que afectan nuestros dos sectores básicos para nuestro desarrollo, como son el turismo y la agricultura. Y luego, si quieren podemos hablar de déficit, economía, pensiones, independentismo, relaciones entre comunidades, salud, sanidad, educación y un largo etcétera prolijo e interminable.

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