Libertad Quijotesca

De indultos y alta tensión

El poder político no puede estar por encima de la Ley; del Estado de Derecho

La igualdad más importante que existe es la de todos los ciudadanos ante la Ley. Nadie puede estar por encima de la Ley. Esta es la igualdad vital de un Estado de Derecho y Obligaciones Mutuas. Porque, queridos lectores, la Democracia tiene como basa, fuste y capitel compartir intereses comunes sujetos a la Ley. Precisamente eso es lo que regula y legitima nuestra Constitución. Como individuos, ciudadanos, y como sociedad civil responsabilizarnos y participar en el buen gobierno del proyecto político que nos une: la Nación Española. Nunca me cansaré de escribirlo y declararlo en prosa o en verso; nos podemos sentir muy orgullosos de nuestra historia y cultura. De la transcendencia en el mundo que ha dejado España a lo largo y ancho de sus tres mil años de historia. Con humildad, sin necios triunfalismos ni autocomplacencia. Ignoremos de una vez a los trompeteros acomplejados, enemigos del conocimiento y del pensamiento. Rentistas del trabajo ajeno. Cainitas incapaces de otra cosa que no sea federar su corrupción, rancia ignorancia y egoístas fechorías. Encontramos en la Escuela de Salamanca, en la obra de uno de sus más destacados pensadores, Juan de Mariana ( 1536 - 17 de febrero de 1624) claros argumentos respecto a las agresiones contra la libertad. "La Ley tiene que estar por encima del poder". No puede ser más actual su defensa de los estrictos límites que debemos ponerle al poder político, de la importancia de la propiedad privada y de la denuncia de impuestos no consentidos. Por ejemplo el aumento brutal del coste de la electricidad en España. Los impuestos con los que nos carga el gobierno el consumo de cada kilovatio. Subida de alta tensión que nos cortocircuita el presupuesto familiar, de nuestros negocios, empresas y servicios públicos. Artículo de lujo porque "salimos más fuertes y no se deja a nadie atrás". Las leyes tienen que proteger a la ciudadanía, a la Nación, de la degeneración en forma de poder despótico de quienes manipulan la Democracia desde dentro para abusar de la autoridad transitoria que les confiamos mediante las urnas. Indultar el salvajismo, la insolidaridad y mentiras nacionalistas es incumplir la Ley. Es violar la Constitución. Ocupar los despachos de La Moncloa, todas la Instituciones de Gobierno, del Presidente al último funcionario/asesor, no otorga jamás derecho de pernada para incumplir la Ley.

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