La joya del 'María Moliner'

El diccionario por el que se la conoce no es sino la punta del iceberg de la pasión que sentía por las palabras

Este enero pasado se han cumplido 40 años del fallecimiento de María Moliner, aunque cualquier excusa es buena para acercarnos a la obra de esta lexicógrafa sin parangón. Para nosotros, cada consulta a su "Diccionario de uso del español", suele llevar consigo una sorpresa agradable. Puedo confesar y confieso que soy un adicto al manoseo y lectura constante de este vademecum de la lengua castellana en su uso.

Por si no conoce esta obra y a esta filóloga y lexicógrafa puede hacerse estas preguntas: ¿Es este un diccionario de definiciones?, ¿de sinónimos?, ¿un diccionario combinatorio?, ¿de expresiones y frases hechas?, ¿es una gramática por orden alfabético?, ¿es una sintaxis, con sus complementos directos y sus regímenes preposicionales? Mi respuesta es seis veces sí.

Entre las grandes mujeres de nuestra cultura del siglo XX -María Lejárraga, autora de los textos que firmaba su esposo, Gregorio Martínez Sierra, Clara Campoamor, Victoria Kent, María Zambrano, o Rosa Chacel- María Moliner ocupa un lugar de honor por sus inmensos méritos.

El diccionario por el que se la conoce no es sino la punta del iceberg de la pasión que sentía por las palabras. En ella influyó el contacto con la Institución Libre de Enseñanza, que incorporaba una nueva forma de ver la vida y sus profesores, Castro y Cossío, le enseñaron el aprendizaje de la solidaridad. Colaboró con las Misiones Pedagógicas organizando bibliotecas rurales. Este servicio a la patria se lo recompensó el régimen autoritario y dictatorial franquista rebajándola 18 puestos en el escalafón de su profesión. Pero, esta zaragozana, de signo astrológico Aries, no era inasequible al desaliento, y, en 1952, estando ya jubilada y con cuatro hijos mayores, emprendió la tarea de redactar un diccionario de uso del español. Estuvo casada con el catedrático de física, Fernando Ramón y Ferrando, librepensadores y comprometidos con la España republicana. Su ingreso en la Real Academia Española (RAE) fue rechazado en dos ocasiones por los académicos. Estos dos rechazos revelan que la RAE, además de contar con muchos merecidos laureles, ha perpetrado algunos crímenes.

Personalmente, después de escrudriñar en su biografía y ser asiduo lector de su diccionario puedo decir que, "es un modelo de mujer en lo humano y en lo profesional". Y estoy convencido que "su muerte significó su resurrección".

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