Es curioso nuestro cerebro. Cómo en el momento menos pensado, nos pone delante de los ojos vivencias, recuerdos, anhelos o razonamientos que hemos intentado concluir con claridad y rotundidad, pero que no hemos podido conseguirlo.

Digo esto, porque esta madrugada, en uno de mis despertares, he escuchado en la radio el caso de la Librería Pérgamo, que fue fundada por el padre de sus actuales propietarias en la calle General Oráa, del barrio de Salamanca de Madrid, en 1946. Sus actuales propietarias, hasta hace unos días, de 80 y 72 años respectivamente, habían decidido cerrarla por no encontrar a ningún comprador que quisiera continuar la actividad de librería.

Pero, lo que son las cosas, un día antes de cerrarla apareció por allí un señor que recordaba que de pequeño había comprado allí todos sus libros y se ha quedado con el negocio para continuarlo como librería.

Esto me trajo a la memoria que, en La Flor de la Mancha, en todos los lugares en que aparecía el nombre, poníamos "Casa fundada en 1902", dato que le proporcionó don Perfecto Alcaide a mi padre.

Era un "orgullo y satisfacción" presumir de antigüedad. Sin embargo, ahora se lleva lo efímero. No hay más que ver la moda, que antes de venderse una producción, ya está "pasada de moda".

Granada y Madrid, son ciudades que me encantan, entre otras razones, por conservar sus señas de identidad, su memoria, sus costumbres y sus establecimientos, casi siempre como eran y sin ningún interés por convertirlos en "palacios de cristal y acero inoxidable".

A la vez, han sabido hacer edificaciones nuevas, novedosas, con imaginación, pero respetando todo aquello que les daba personalidad propia. Sin embargo Almería "remozó" todos sus viejos establecimientos, y a la vez, con esa pérdida, perdió parte de su historia, señas de identidad y hasta de su personalidad. De hecho, ya nadie .

Sin embargo, en Graná sigue habiendo buena tortilla Sacromonte en los Manueles y en el Mercado de la Cebada de Madrid, hay buen vermú fabricado en la Sierra de Madrid.

Para hacer buenos trabajos, nunca es tarde. Ahora que tanto deseo hay por resaltar lo propio es buen momento para tener imaginación y bucear en el pasado para hacer una repesca de señas de identidad.

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