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Todos tus libros

De repente nos hemos dado cuenta de que no necesitamos "ir a la oficina" para hacer nuestro trabajo y hacerlo bien

Siendo vísperas del Día del Libro, se supone que debería hablar de la belleza de los libros, del valor de la lectura para la conformación de la personalidad y la visión del mundo, de cómo el libro creó las sociedades cuando, aunque tuviera un formato distinto al que ahora conocemos, le permitió a los seres humanos guardar el registro de las leyes, los negocios, la vida, la esperanza y los anhelos de una manera que superaba la fragilidad de la memoria. Podría recordarles cómo Ray Bradbury describe en Fahrenheit 451 un mundo en el que leer está prohibido y los bomberos tienen por única ocupación quemar libros y detener a sus poseedores. Podría hablar del diálogo de Petrarca con Cicerón allende las barreras del tiempo y el espacio. Podría recomendarles con todo interés que se hagan con El infinito en un junco, de Irene Vallejo, y disfruten paladeando esta amplia y bella declaración de amor al libro y a la lectura. Podría, también, hablarles de Homero y de James Joyce, de Garcilaso y Virgilio, de Cervantes y Apuleyo, de Shakespeare y Plutarco, de Borges y la biblioteca en la que están todos los libros que alguna vez serán escritos. Podría, sí, pero quiero centrarme en otra cosa.

Un libro es nuestra puerta a la libertad intelectual, el camino que recorremos para aprender a ver la realidad. Leer y pensar es algo que desprecia quien cree que pensar y leer son actividades opuestas, acaso no dándose cuenta de que quien decide sin una base intelectual sólida tiene la garantía de llevarnos a desastres como el que hoy tenemos encima. Un libro es, también, una forma de vida para quien lo lee, para quien lo guarda y presta y para quien lo vende: los libreros. Si, los libreros, esas personas que nunca se enriquecerán en sus negocios porque, quizá, saben que hay cosas más importantes encerradas en los libros. Los libreros también son víctimas de la crisis. Sus establecimientos, cerrados, son el símbolo de la libertad que no debemos perder. En vez de pedir ayuda, han creado una web llamada "todos tus libros" para que reservemos anticipadamente ejemplares que ellos nos suministrarán en cuanto puedan volver a la actividad. Yo he hecho ya mi encargo y les pido que, si pueden, se apunten también. Cuando esto acabe, aprovecharé para recogerlo y, de camino, darle un buen abrazo a mi amigo Rafa para transmitirle que necesitamos libros y libreros porque su papel siempre es importante.

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