En memoria de Antonio Escohotado

Filósofo, jurista, ensayista y profesor universitario Antonio siempre resultó un icono de la contracultura

Imaginen exponer un concepto sin utilizar, apenas, adjetivos o adverbios. O desarrollar toda una teoría en obras extraordinariamente complejas y ricas siguiendo esta misma disciplina. Antonio Escohotado afirmaba que adjetivos y adverbios polarizan, prefiriendo el peso equilibrado del verbo y el sustantivo. Escohotado siempre fue diferente, en su vida y en su muerte.

Filósofo, jurista, ensayista y profesor universitario Antonio siempre resultó un icono de la contracultura. Podríamos afirmar que el salto a la fama lo obtuvo con su obra "Historia general de las drogas". Resultó este un polémico libro que tardó casi dos décadas en completar y donde los más cortos de miras sólo supieron ver una provocadora incitación al consumo de estupefacientes. También hubo, por supuesto, quien descubrió que este tratado contenía la esencia pura de su estímulo que no era otro que la "autoaclaración, averiguando cómo nace y acaba cada cosa".

Defensor del comunismo en su juventud, hasta el punto simpatizar con el Vietcong que guerreaba contra el imperialismo norteamericano, supo también ser crítico con un ideario que "acabó siendo un peligro social" en palabras de su amigo Fernando Savater. "Los enemigos del comercio" supone una monumental obra donde se analiza la sociedad de consumo desde la Revolución Francesa hasta la caída del Muro de Berlín y la posterior desintegración de la Unión Soviética.

Aficionado a la física cuántica, traductor de más de cuarenta libros o fundador de la discoteca Amnesia, icono mundial de la fiesta en Ibiza, son sólo algunos datos más salpicados de su biografía.

Pero esta columna no trata de resumir su vida, además de imposible existen otros recursos mejores. Aquí sólo rendimos un modesto homenaje a una figura que nos dejó hace un mes exacto.

Vacío de tesis y ávido de verdad Antonio Escohotado siempre expuso los hechos para que los demás forjásemos nuestra propia opinión. En una sociedad donde muchos hablan de libertad pocos se asoman a la obra de un verdadero liberal curado de doctrinas rancias de izquierdas o derechas.

Pasó su vida defendiendo la meritocracia, sistema en el que los mejores nos dirigen. Una élite que se recicla constantemente y se eleva por su capacidad técnica, no por el color de su carnet.

El sabio terminó sus últimos días en Ibiza, su isla, entregado a la tarea de componer una muerte consciente, lúcida y digna de una existencia libre.

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