A Son de Mar

Inmaculada Urán / Javier FornieLes

Las memorias de Peces Barba

El problema de si éramos una nación o varias no se quiso resolver en su momento

Los diarios y los libros de memorias nos dan información de primera mano sobre la conducta del ser humano o sobre los acontecimientos que algunos vivieron de cerca. Es el caso de los libros de Rousseau o de Klemperer. Con independencia de los contenidos, la sinceridad de los testimonios sobre sí mismos los convierte en obras que marcan la forma de pensar de muchas generaciones. En otras ocasiones, estos libros se convierten, en cambio, en un simple intento de manipular a la opinión pública. Suele ser el caso de las memorias escritas o encargadas por los políticos. Hay, con todo, excepciones. Una de ellas nos la ofrece La democracia en España de Gregorio Peces Barba. Durante la Transición y, más tarde, como presidente del Congreso, tuvo un papel muy destacado en la vida pública. Lógicamente, en sus afirmaciones barre siempre a su favor. Pero el relato de sus experiencias se salva por haber roto en parte con su partido, el PSOE, y por ser un político independiente económicamente, moderado y firme defensor del diálogo de acuerdo con sus orígenes vinculados a Ruiz Giménez y a Cuadernos.

Las páginas de sus memorias nos ofrecen dos enseñanzas. En primer lugar, el guirigay en torno a la Constitución no debe sorprendernos. El problema de si éramos una nación o varias -Peces Barba fue uno de los redactores de la Constitución- no se quiso resolver en su momento. En vez de zanjar la cuestión, se prefirió dejar el asunto, deliberadamente, al cuidado del Tribunal Constitucional. No es extraño, por tanto, que todas las operaciones vayan ahora dirigidas a lograr su control efectivo. En segundo lugar, la corrupción y la selección inversa de las personas que se suele realizar en los partidos políticos -cuanto peores sean, mejor- no son tampoco algo de estos días. Asomaban ya en los primeros años de la democracia. En 1978 los zorros mantenían las formas, pero estaban preparándose para cuidar del gallinero. Lo que ocurre ahora es solo la culminación de un proceso imparable en países en los que no hay ni una moral pública ni política, que sirva de cortafuego.

Las memorias de Peces Barba, del que hoy se celebra el aniversario de su nacimiento, nos brindan, sin duda, una perspectiva adecuada para observar el presente y para juzgar las oportunidades que se fueron perdiendo en la Transición y en los años ochenta. Merece la pena echar un vistazo a sus páginas.

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