DIARIO DE ALMERÍA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

La mentira de la crema catalana

¿Por qué, pese al fracaso, la mitad simpatizan aún con la independencia y odian a España? Fácil: les mintieron

Con el independentismo irreversiblemente escindido entre posibilistas e intransigentes, el Govern de Torra paralizado, los líderes del procés en prisión y a punto de condena y la calle en manos de los fanáticos de la ANC y los vándalos de las CUP, la Diada de este 11 de septiembre no podía ser más que como ha sido: mucha gente movilizada con mucho ardor y colorido, pero la mitad que el año pasado y un tercio de la de 2012, cuando el nacionalismo catalán se hizo, o se desveló, secesionista y antiespañol.

Y volverán a echarse a la calle, cortar carreteras y reintentar esa huelga de país con mucho ruido y poca participación, en cuanto los políticos presos sean sentenciados, y seguirán cuando el indulto no llegue de inmediato, y no digamos cuando el futuro Gobierno de España, sea el que sea, rechace una vez más el referéndum de autodeterminación. Pero ninguna de estas premisas cambiará. Es la tragedia del fracaso.

No fracasaron por hacerse independentistas o quitarse la máscara de moderación y pragmatismo que ocultaba su independentismo, sino por proclamar la independencia de Cataluña sin legitimidad para ello: arrumbando la Constitución, con la mitad de los catalanes en contra, a través de leyes espurias y un referéndum irregular y tramposo. Todo fue fruto de unos malos cálculos. Pensaron que el Estado democrático recularía atemorizado por las masas en la calle, pero, tarde y a regañadientes, el Estado reaccionó. Creyeron que Europa compraría su relato de pueblo oprimido, pervivencia del franquismo y libertad en peligro (¡cuánto tiempo asumió Europa esta monserga a cuenta de ETA!), pero Europa ha sido unánime en el rechazo. Difundieron la idea de que la economía catalana saldría fortalecida en cuanto la secesión estuviera en el horizonte, pero las empresas se marcharon de Cataluña y todo lo que ha hecho el procés por Cataluña ha sido empobrecerla y ampliar su brecha social.

Hace mas de treinta años Jon Juaristi, glosando a su vez a Kipling, se preguntaba retóricamente en un poema el porqué de tantos asesinatos terroristas en el País Vasco. Algo así como: "¿Por qué hemos muerto jóvenes? ¿Por qué hemos matado tan estúpidamente? Nuestros padres mintieron: eso es todo". Por qué, pese al fracaso, la mitad de los catalanes simpatizan con la independencia y más de medio millón celebran la Diada odiando a España. Pujol, Mas, Puigdemont, Torra y Junqueras les mintieron. Les engañaron. Eso es todo.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios