La Resistencia

Luz Belinda Rodríguez

Parlamentaria andaluza por Almería

Los misterios del Parlamento Andaluz

Espero que se resuelva el misterio, más pronto que tarde, y que el Parlamento facilite la información que está obligado a dar

Muchos andaluces habrán oído hablar de ello. La sede del Parlamento de Andalucía tiene un fantasma. Y no, no me estoy refiriendo a algún diputado fanfarrón o presumido. De esos tiene muchos más. Me refiero a un espectro de esos que protagonizan algunos reportajes de Iker Jiménez.

Por cierto, Iker Jiménez, con eso de que se dedica al mundo de lo misterioso y algunos no le toman en serio, es de los pocos periodistas que se atreve a plantear algunos asuntos ante los que otros callan, por miedo. Desde el debate de dónde situar el inicio de la vida humana (y por lo tanto su protección) a la verdadera cara de la inmigración, pasando por el Covid19 y los intereses económicos y geoestratégicos que pueda haber tras de él. Un periodista valiente para tomárselo muy en serio.

Pero volvamos a los misterios del Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre en Sevilla. Se dice que la sede del parlamento tiene un fantasma, el de doña Úrsula. Una monja que en vida sirvió en el recinto como sanitaria y que sería la responsable de algunos sucesos de difícil explicación que, al parecer, suceden en el Parlamento. Sonidos, apariciones, visiones fantasmales…

Yo estas cosas no las creo, ni las dejo de creer. No las he presenciado. Pero si estoy presenciando un fenómeno no menos extraño, sin explicación aparente, del que no creo que doña Úrsula sea la responsable.

Se trata de la negativa de la Mesa del Parlamento a facilitarme una información que llevo meses solicitando. La relación de las dependencias de la sede del parlamento y la función que se le da actualmente a cada una. No parece tan difícil ¿no? Pues llevo ya un buen número de escritos registrados solicitándolo, dando la callada por respuesta en alguna ocasión y recibiendo evasivas como contestación en el resto los casos.

El Reglamento del Parlamento establece claramente que los diputados tenemos derecho a recibir, directamente o a través de los Servicios Parlamentarios, la información y documentación necesarias para el desarrollo de nuestras tareas, estando los Servicios Generales de la Cámara obligados a facilitárnoslas. ¿A qué viene entonces tanto misterio? ¿Qué puede haber detrás de esta actitud obstruccionista? ¿Hay algo que se está tratando de ocultar?

Espero que se resuelva este misterio, más pronto que tarde, y que el Parlamento facilite la información que está obligado a dar.

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