El medio y el ambiente

Cinco nombres

Anthony Quinn, Alain Delon, Carmen Cervera, Orson Welles y Severo Ochoa, son 5 nombres grabados en mi memoria

Anthony Quinn, Alain Delon, Carmen Cervera, Orson Welles y Severo Ochoa, son cinco nombres grabados en mi memoria. Los cuatro primeros los conocí con unos 12 o 13 años en La Flor de la Mancha, y los recuerdo con cariño: Quinn por su inmensa humanidad, Delon por su timidez, Cervera por su carácter extrovertido y afable, y Welles por sus cachazas, afabilidad y carácter aparentemente solitario, pero observador y paciente; me hacía sentarme a su mesa después de cenar, mientras tomaba Monopole fresco con agua Fontenova con gas. Relaciones y momentos inolvidables.

Al Prof. Ochoa lo cito aparte porque, mientras que de los anteriores nunca quise un autógrafo, del Profesor, sí: se lo quería pedir a su llegada al "Colegio Bartolo" tras el acto del doctorado Honoris Causa en la U. de Granada allá por el 71, otorgado a él y a otros Nobeles Bioquímicos. Cuando estaba a mi vera, y yo con el tarjetón del acto y el bolígrafo prestos fue tal la impresión que me produjo que fui incapaz de pedírselo. Rebosaba humanidad.

Los 5, como los dedos de una mano: distintos, pero igual de valiosos.

Así mismo, he disfrutado de buenos maestros. Pero a la vez he vivido otra circunstancia: he observado mi entorno y he visto que no ha ido in crescendo ni la proporción de buenos maestros ni la de buenos alumnos, sin ánimo de generalizar ni de molestar. Sencillamente, la sociedad ha ido al modelo de aprendizaje técnico, en el que la transmisión de conocimiento dista mucho del humanista, y del científico.

Y como es lógico, de ahí han emergido los dirigentes actuales. Con un problema añadido: muchos han sido educados en la creencia de que había que remover la sociedad desde los cimientos porque los beneficios de la misma en su conjunto estaban mal repartidos por culpa de los que hasta ese momento la habían dirigido. Con ellos llegaron la sabiduría, y el buen y bien hacer, a la gestión de los recursos societarios en el sentido más amplio del término. Arrinconaron a social-demócratas, liberales y, cómo no, conservadores e izquierda marxista, testimonial, pero existente y con ideas propias. ¡Son como chiquillos jugando con petardos!.

Como durante un tiempo, que espero sea largo, no volveré a hablar de temas que rocen ni de lejos la política, quiero terminar comentando que hace unos días un amigo me envió una foto de su televisor en la que se leía: "HOMELAND. Ep. 10 T. 5: Nueva Normalidad". Automáticamente se me vino a la cabeza la situación que estrenaremos dentro de no sé cuántos días: nueva normalidad. Las casualidades son fallos de la Ley del Caos.

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