El callejón del gato

El ofrecimiento de Juan Espadas

No hace falta ser un lince para percibir ciertas diferencias entre dirigentes del PP, Juanma Moreno no es Pablo Casado

Lo único que tenemos claro de la política que ejercerá Pablo Casado si algún día gobierna el PP, es que hará borrón y cuenta nueva, pero sin el menor rastro de lo que ofrecerá a partir de cero. Cada vez que el Gobierno presenta un proyecto de ley para su aprobación en el Congreso de Diputados ya sabemos que el PP va con el no por delante sin tomarse la molestia de leer su contenido. Su reacción con respecto al acuerdo sobre el Proyecto de Ley de Vivienda, no puede ser más clara. Diga lo que diga, se votará en contra y se dará orden a las comunidades autónomas para que no le hagan puñetero caso. Y en cuanto a las que han sido aprobadas por mayoría, las derogará de un plumazo. Cada vez que se ha sometido una ley a votación, el PP ni siquiera se ha tomado la molestia de dar una opinión contraria ofreciendo una alternativa. Sacan a relucir lo del gobierno socialcomunista, Bildu, filoetarras, los separatistas que quieren romper España, y hasta la próxima. Y Pedro Sánchez no es el presidente que ha obtenido el cargo con el voto de la mayoría parlamentaria sino "el inquilino de la Moncloa". En mis tiempos, cuando los discos eran de vinilo, el discurso del PP habría sido un disco rayado. Ahora, en Andalucía, se podría abrir paso a una manera distinta de entender la política, dejar al margen los exabruptos y aportar desde las distintas opciones lo que cada partido considere que sea bueno para la comunidad. La iniciativa ha sido de Juan Espadas que ha ofrecido al presidente de Andalucía sentarse a negociar los Presupuestos y propiciar su aprobación. Juan Manuel Moreno Bonilla tiene la oportunidad de iniciar un camino hacia el centro derecha, apartando a VOX, de cuyos votos depende el gobierno de la comunidad andaluza. Adoptaría una posición similar a la que mantienen los principales líderes de la derecha europea, poniendo veto a cualquier organización donde se perciba el menor atisbo de actitudes fascistas. No hace falta ser un lince para percibir ciertas diferencias entre dirigentes del PP, Juanma Moreno no es Pablo Casado, y sería una magnífica lección política pactar con el adversario, frente posiciones radicales compitiendo con VOX, en el griterío y los insultos, sin otros argumentos que la descalificación permanente. La política no es una ciencia exacta y no sabemos si la iniciativa de Espadas beneficiará al PSOE, pero hay que agradecerle que haya antepuesto los intereses de Andalucía a los intereses partidistas.

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