El callejón del gato

La oposición a la reforma laboral

El actual cambio del Paseo de Almería supone un verdadero obstáculo para los vehículos de emergencia

Está claro que tratándose de política no todos pensamos lo mismo. Pero por mucha que sea la distancia que nos separa de quienes piensan de distinta manera, siempre hay cuestiones que superan nuestras diferencias y suscitan un acuerdo mutuo. No hace mucho, leí en este diario unas declaraciones con las que coincidí al pie de la letra, que hacían referencia a la disparatada actuación que se ha hecho en la avenida principal de nuestra ciudad sobre la que se decía, entre otras cosas, que "resulta del todo incompatible la denominación que se le acuñó a esta medida, como corredor saludable del Paseo de Almería, cuando en realidad el efecto conseguido es todo lo contrario; supone un verdadero obstáculo para la circulación de los vehículos de emergencia de la ciudad". En el relato era calificada de chapuza y se añadía una relación de los perjuicios que ocasiona tanto a los peatones como a los vehículos, con referencia especial a los de carga y descarga, autobuses, taxis y camiones del servicio de bomberos. Las declaraciones las anunciaba un concejal de VOX de nuestro ayuntamiento, y las considero muy acertadas. Aunque procedan de un representante del partido del que me siento más distanciado, contarían con mi apoyo si se diera el caso. Con la postura del Partido Popular negando de antemano todas las iniciativas del Gobierno, da la impresión de que sus dirigentes no se toman la molestia de analizar su contenido y su comportamiento obedece a una táctica premeditada de acoso y derribo sin mayores contemplaciones. La decisión que ha anunciado el Partido Popular de no apoyar una Ley de Reforma Laboral que se ha elaborado con el acuerdo de empresarios y trabajadores no tiene explicación. Si hay algo que se persigue cada vez que se trata de relaciones laborales es el acuerdo de las partes interesadas. Así nacieron los Convenios Colectivos como normas acordadas por ambas partes para regular tales relaciones, el CEMAC (Centro de Mediación Arbitraje y Conciliación) para solucionar conflictos entre un trabajador y su empresa sin intervención judicial, y el SERCLA (Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales) para solucionar conflictos colectivos. No cabe en cabeza humana que se lleve al Parlamento una Ley Laboral que se ha elaborado mediante el acuerdo de empresarios y trabajadores para regular sus relaciones, y sea rechazada por unos diputados, en contra de lo estipulado por el colectivo interesado.

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