La tapia con sifón

A quién se lo pelo

Este año están los otros higos, tanto los negros como los verdes, dulces como caramelos

Este año estoy viendo una cantidad inusual de higos chumbos en los puestos de frutas de la Plaza. ¿Vuelve el pinchoso fruto a estar de moda? Confieso que no me entusiasma, pero siempre tuvo muchos adeptos a pesar de su fama de astringente, vamos, que te cortaba la diarrea “como con la mano”, como pregonaba un vendedor ambulante en Granada hace muchos años. Por aquellos mismos remotos tiempos, recuerdo que había numerosos vendedores ambulantes de chumbos en Almería, mayormente mujeres. Una se solía establecer en la acera de la esquina de Puerta de Purchena y el paseo de Versalles (hoy Pablo Iglesias) con una espuerta llena de tunas en el suelo y una navaja en la mano. Al reclamo de su pregón -¡¿A quién se lo pelo?!- acudía la clientela, ajustaban el precio (por docenas, no por peso) y la vendedora se los pelaba con dos cortes en ambas extremidades y otro a lo largo, retiraba hacia los lados la gruesa corteza con pinchos y el cliente se los zampaba sobre la marcha. Como no soy aficionado al fruto de la chumbera, no me he fijado si hoy día también los fruteros se los pelan a sus clientes. O quizá los fabricantes de semillas han sacado una tuna sin espinas (Jorge Negrete cantaba aquello de “me he de comer esa tuna / aunque me espine las manos”). Decía que no me entusiasma el chumbo, no por sus pinchos sino porque lo encuentro insípido. Incluso el licor Opuntia, hecho en Alhama por Diego Pérez con calidad y buena técnica, no consigue un sabor bien definido. Para mí que el chumbo no da más de sí.

De la misma época de la venta callejera de chumbos era un juego que los zagales practicábamos con las pencas de las chumberas: uno introducía un trozo de palillo de dientes en la carnosa pala, como si fuera el haba del roscón de Reyes. Los demás lanzaban una navaja para clavarla en la penca, y el que fallaba tenía que buscar el palillo a bocados. Debe ser otro de los motivos por el que no me chiflan los chumbos.

Para que no digan que no les ofrezco alternativas gustosas, este año están los otros higos, tanto los negros como los verdes, dulces como caramelos. Son chicos, pero exquisitos. Las pequeñas ciruelas claudias están más dulces aun. Ambas frutas se pueden comer con piel. Las sandías en cambio hay que pelarlas aunque no pinchen, pero también llevan una temporada de dulce. Tomarse las cinco raciones de fruta al día no es un castigo.

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