República de las Letras

Por si éramos pocos...

No me extraña nada de lo que puedan tramar las cloacas políticas, pero me resisto a creer que Errejón se haya dejado manejar por ellas

Estos días ha corrido por las redes sociales una viñeta que, como aficionado al cómic que soy, me ha llamado la atención. En ella, y separadas por una línea discontinua, se representan dos escenas muy similares. En una, titulada "El problema de la izquierda", dos hombres que por su indumentaria se diría pertenecen a la clase media trabajadora, funcionarial o intelectual, dialogan: "En el fondo, estamos por lo mismo", dice uno. "¡Pero innumerables matices nos separan!", responde el otro. En la otra, titulada "La ventaja de la derecha", otros dos hombres, trajeados y con una gran bolsa de dinero bajo el brazo, se dan la mano. "Innumerables matices nos separan", dice uno. "¡Pero como en el fondo estamos por lo mismo…!", completa el otro. No se puede resumir mejor la política española.

La irrupción del partido de Errejón ha modificado significativamente la estructura de la izquierda. Y plantea serios interrogantes. En primer lugar, fue, cuando menos, mosqueante -decimos coloquialmente- cómo se alegraron la derecha y los socialistas. La derecha porque Más País representaba más división de la izquierda. Los socialistas porque según dijo el mismo Errejón en entrevistas de televisión, éste les va a prestar los diputados que saque el 10-N para que formen gobierno. Así, sin más. Pero esto queda mucho más claro a la luz del tuit que escribió uno de los asesores de Pedro Sánchez tras el fracaso de la investidura de julio: "Todo tuyo, Errejón", puso. Y luego lo borró.

A mí me gustó siempre la moderación de Íñigo Errejón y otros dentro de Podemos. No creo que su salto adelante no sea más que una maniobra para debilitar a Pablo Iglesias. No me extraña nada de lo que puedan tramar las cloacas políticas, pero me resisto a creer que Errejón se haya dejado manejar por unos o por otros.

Después de todo lo visto, en estas elecciones no cabía otra cosa que la unidad de la izquierda. Porque la división siempre la ha perjudicado: Mareas, Compromís, Equo, Adelante Andalucía, En Común… parecen responder a ambiciones personales y a diferencias de matiz, y así la unidad no es posible. Mientras, los trabajadores, las clases medias populares, los autónomos, los jubilados, los dependientes, los jóvenes… esperan soluciones a situaciones frecuentemente precarias y desesperadas. Soluciones que no trae una izquierda dividida como la de la viñeta que he descrito. Y es que por si éramos pocos…

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