La política estratificada

La política española está estratificada, tiene niveles superpuestos entre sí pero contrarios al mismo tiempo

Aveces pienso que esto de la política en nuestro país muestra una morfología estratificada. Dicho en modo filosófico: tiene una existencia fragmentada. Esto significa que se dan varios niveles o capas superpuestas, como si se trataran de diferentes mundos cohabitando en el mismo lugar. Y en cada uno de estos universos la política es totalmente distinta, casi opuesta a las demás. Si en algunos universos aparecen utopías en otros surgen distopías. Dejándome llevar por la metáfora hablaríamos de un multiverso, y siguiendo el rastro de la filosofía estaríamos ante la teoría de los mundos posibles. Pero expliquemos esto mejor. A ver: por un lado están los partidos que solo miran por sus intereses, con un discurso performativo diseñado para el electorado y el poder, muy lejano a las ideologías -aunque estén de modas las etiquetas-; por otro están estos mismos grupos de poder, diríase quienes tiran de los hilos, que son los que crean los acontecimientos; por otro están las redes sociales y los medios, conocidos ampliamente por retroalimentar todo lo anterior hacia fenómenos como la posverdad, o los Fakes News; y finalmente está la ciudadanía….que solo piensa en voz alta en las cafeterías, en los mercados y en la vía pública.

El rasgo de este último es el de conexión con la realidad. Por el contrario, los demás universos muestran una desconexión con esta misma que les conduce a la ficción política. Y aunque cada ficción es diferente, todas se trazan al margen de la ciudadanía. Por eso nuestra política está estratificada, tiene distintos niveles simultáneos. La peor lectura de esto es la soledad y el abandono del ciudadano respecto a sus representantes, más interesados en hablar sobre hechos que de los hechos en sí, y más afines a la idea de perder o ganar en las guerras retóricas que en la de resolver problemas. Los problemas reales de los que hablan los ciudadanos no tienen más repercusión que la de las distintas ficciones de los mismos. Y eso es una barbaridad -permítanme-. Dicho esto el verdadero problema de la política actual está en la dualidad realidad/ficción. Pero ¿cómo salir de esto? ¿cómo hacer que la casta hable el mismo lenguaje que el pueblo? Mientras argüimos una solución les invito a oír a la gente, a prestar oídos a sus problemas, a darles a estos más importancia que a todo lo vertido en los medios y la redes sociales. Ya verán.

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