Metafóricamente hablando

En politica no todo vale

Escuchaba el gorjeo de los pájaros al atardecer, el sol se acababa de ocultar y una leve brisa refrescaba un ambiente calcinado por un calor aplastante. Se escuchaba el murmullo del agua corriendo por las acequias de los huertos vecinos, rompiendo el silencio de esas horas mágicas en que la noche va desplazando sigilosamente al día, sin que apenas se dé uno cuenta. El sonido de las chicharras comenzaba a competir con el croar de las ranas. Era ese momento único del día, en que parece que la naturaleza se para por un instante, para tomar impulso y reponer las fuerzas desgastadas por el transcurso del tiempo. Sentado bajo la glicinia, no podía dejar de pensar en la situación que estaba viviendo su país, una intransigencia fuera de toda mesura, y una falta de profundidad en el debate, se iba apoderando de sus gentes, más interesadas en saber cómo vivía un artista de tres al cuarto, o simplemente la portera del amigo de la novia del futbolista, que por conocer el esfuerzo ímprobo de sus científic@s, investigador@s o agricultor@s o empresari@s, para sacar a su país adelante. Algo había pasado en algún momento, imposible de determinar, para que las cosas de verdad importantes se quedaran rezagadas y ocultas bajo un barniz de frivolidad impenetrable. Nada didáctico era ver los debates en el Congreso, o en el resto de Cámaras autonómicas, impropias de quienes tenían encomendada la más alta representación de los ciudadanos. Siempre consideró inaceptable la excusa para justificar acciones indignas, como "en el amor, y en la guerra, todo está permitido", y ahora, en la política, se quería imponer otro refranillo equivalente, como el del "todo vale por un puñado de votos, siempre que con ellos pueda conseguir el poder". Pues no señorías, en política no "todo vale", a l@sciudadan@s nos gusta que se nos trate con respeto, que se cumpla con la obligación legal y ética de representarnos dignamente, hablar con educación, legislar con autoridad, tener un discurso decente, y no sembraren el rencor entre nosotros. Se dio cuenta de que estaba hablando solo, cogió un vaso de limonada fría, a ver si se le aplacaba la rabia de ver comoen los últimos tiempos habían irrumpido en la política unos especímenes que no se les reconocía precisamente por su altura en el debate, o por su esfuerzo en mejorar la vida de sus compatriotas, a pesar de llenárseles la boca con la palabra patria, sino por sus bravuconadas y afirmaciones faltas de rigor. Le tranquilizó pensar que todo podía cambiar con un solo gesto, y una ola imparable de sensatez los borrara de la vida pública. La democracia a veces juega malas pasadas, pero afortunadamente, de forma periódica se abren las urnas y los votos ponen a cada uno en el lugar que se merece. Los grillos seguían su canto ajenos a sus pensamientos, las ranas callaron asintiendo….

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