República de las Letras

No fue posible la ilusión

La llamativa abstención penaliza a la izquierda.Pero PSOE y Ciudadanos podrían gobernar en minoría

Ha sido la participación más baja en casi cuarenta años de gobierno socialista en Andalucía. Sevilla y Jaén, feudos tradicionales del PSOE, y Cádiz, con el auge de la coalición nucleada por los anticapitalistas e Izquierda Unida, han dado la nota en subida de la abstención, lo que dice mucho de la desmovilización provocada por el susanismo por un lado, que no ha dirimido sus problemas con el sanchismo -y éste le ha pasado factura en cuanto ha podido, absteniéndose- y también de los líderes de Ahora Andalucía, que dejaron en la estacada a Equo y son los extremos de todos los partidos integrantes de la coalición, a lo que se ha unido que Izquierda Unida no es socio recomendable para Podemos, pues su futuro está en el socialismo estilo Errejón, no en el de estilo Julio Anguita.

Durante toda la campaña, sobre Almería, feudo popular y donde menos ha caído la participación, se ha abatido la vergüenza, la ignominia de ser una de las provincias que darían alas a Vox, es decir, a gente que si gobierna sembraría de odio Andalucía con sus manifestaciones misóginas, homófobas, xenófobas e intransigentes, todo lo que la política democrática no es -o no debería ser-. Sorpresivamente, cuando sobre este partido ultra debió haber caído un silencio total en los demás partidos y en los medios de comunicación, salió Susana Díaz, la primera, a darles bombo en televisión: vergonzoso; todo vale con tal de conservar el poder, aunque éste sea más precario.

Un PSOE muy débil, una izquierda que no despega y una derecha fragmentada en partidos ultras no son soluciones para nadie. Los socialistas, que han tenido cerca de cuarenta años para elevar a Andalucía a niveles de progreso, cultura y bienestar comparables a otras regiones de países mucho más civilizados, han desaprovechado una ocasión histórica para corregirse y enmendar errores como el de la corrupción. Adelante Andalucía, a pesar del esfuerzo de moderación ofrecido por sus líderes durante la campaña, está enfrentado con el Podemos de Iglesias y Errejón, lo que deja manos libres a anticapitalistas e Izquierda Unida para imponer sus soluciones, que me parecen históricamente erróneas. Y un PP irresponsable, radicalizado, con el impresentable Casado a la cabeza, pierde los votos franquistas.

Ha sido llamativa la abstención, que penaliza a la izquierda: no fue posible la ilusión. Pero PSOE y Ciudadanos podrían gobernar en minoría.

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