Por un puñado de dólares

La política almeriense tiene una relación muy profunda con el cine de género, en el fondo narra la misma tragedia humana

En una ocasión hice una asociación entre el lenguaje televisivo y el de los partidos políticos, por estar ambos llenos de similitudes y por compartir además los mismos recursos, agencias y expertos en publicidad. Entonces me pareció peligroso que la vida de un país estuviera en manos de los gabinetes de prensa, de publicistas, de influencers y etc. Y me lo sigue pareciendo. No obstante, hoy voy a ofrecer al lector otra comparación: la existente entre el cine y los partidos políticos. Habida cuenta de lo que dicen de los últimos acontecimientos en un municipio del poniente en el que los cargos públicos han sido objeto de rifirrafe en el seno de un mismo partido y por los que han sido expedientadas algunas personas, debo evocar sin duda a la maravillosa industria del cine que, al igual que en teatro griego, es capaz de anticiparse al presente y reflejar las oscuridades más importantes del ser humano. Siendo además, Almería, una tierra de cine de género, es imposible no asociar el Far West a los hechos de la política almeriense más reciente. Las bandas sonoras de Ennio Morricone surgen en mi mente cuando pienso en los escándalos. Entonces el film "Por un Puñado de Dólares" aparece para reflejar el presunto interés de los líderes locales por el estatus y el bienestar económico; de la misma manera que "El Bueno, el Feo, y el Malo" para hacer una foto de familia de la trágica y cómica realidad política. ¿De verdad, y por lo que dicen, uno se puede tomar la política almeriense en serio? En mi mente, al final surge Berlanga, el maestro que utilizaba el humor para lanzar un mensaje que la inteligencia de los censores no descubriera. Por eso encuentro en "Todos a la Cárcel" un film muy adecuado, que tiene elementos de "El Verdugo" otro gran film del maestro. Sabia llegar a la miseria humana, a los atormentados, a los charlatanes, a lo sublime dentro de lo absurdo. En ese sentido compartía algo con el Far West: el interés por retratar la naturaleza humana tal como es y como una tragedia, en este caso como una tragedia griega donde los personajes caían desde su estatus al fondo de alguna ciénaga. Así es la política almeriense -creo- o eso dicen o eso parece, al estilo de Sófocles y Eurípides: donde hay intereses, caídas y dramas; conflictos, grietas del destino y vendettas; donde surge el político con una mueca esquiva, diríase una mueca zurda.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios