Mientras el mundo gira

Andrés Caparrós

El regate de Arrimadas

Los confinamientos nos están llevando a la enajenación mental colectiva

El miércoles 14, en el Congreso. Sesión de control. Inés Arrimadas.- "Señora Vicepresidenta primera, ¿cómo diría usted que está

gestionando el Gobierno la pandemia?

Carmen Calvo.- "No le quepa duda señoría. Desde el punto de vista sanitario, económico, social y político, el Gobierno ha hecho todo, absolutamente todo lo necesario".

Inés Arrimadas.- "Entonces, ¿no debería el Gobierno pedir perdón porque España sea en el mundo entero, el ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas? ¿No sienten ustedes vergüenza de que estemos a la cabeza en número de muertos, de contagios y de que el nuestro sea el mayor desastre económico? Más que regate, caño digno de Messi. Sí, el miércoles 14 el Congreso fue otra vez gallinero y no patio de butacas. Lástima que en calificación intelectual y oratoria, abunde la tropa y escaseen los generales. Y lo mismo ocurre en las tertulias diarias en los medios de comunicación; la objetividad brilla por su ausencia, y las filias o fobias a un partido u otro relumbran. Y cuando en Las Cortes o en los debates de radio o televisión, destaca alguien que capta la atención del oyente o espectador por el fundamento con que expone su criterio, la presidenta Batet le corta el micrófono porque se ha acabado el tiempo, o en la televisión, los tertulianos impacientes se lanzan como piratas al abordaje, a la caza de protagonismo interrumpiendo a quien esté en el uso de la palabra, sobre todo si lo que dice, no está en la línea que ellos tienen que defender por compromiso con el medio en que trabajan, cuya línea editorial sirve a un determinado partido o ideología política.

¿Cómo no vamos a sentir los sufridos ciudadanos esa enfermedad diagnosticada eufemísticamente por los expertos en demoscopia como "desafección política"? La desafección política es, en realidad, una reacción "inmunopsicológica" para que el cabreo no nos enloquezca. Por cierto, el silencio de los psiquiatras y psicólogos podría ser cómplice en estos angustiosos momentos. Ningún dirigente político "le echa cuentas" a la necesidad de que la seguridad social cubra la asistencia psicológica que millones de españoles necesitamos. La peor ola de la pandemia está por venir, dicen. Puede que ya haya venido. Los confinamientos nos están llevando a la enajenación mental colectiva. Porque esto no es lo que era, ni parece que vaya a volver a serlo, cada día se habla más del gen del suicidio. Va en serio. Y es difícil evitar el ataque de nervios que producen la chulería de Pablo Iglesias, la suficiencia profesoral de Carmen Calvo y, especialmente, la altanería de Pedro Sánchez, el peor Presidente de España en el peor momento del mundo.

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