Tú, robot

El día que bajen de precio habremos logrado el robot perfecto, la máquina que interacciona con el hombre

Vengo oyendo por la radio eso de los robots de Julia Otero y es flipante lo da robots que hay, y robotas. Para empezar la cosa ya tiene machismos y feminismos. Hay androides y ginoides (robot hombres y robot mujeres). Toma ya. No me había dado cuenta. Y claro, ya empezamos con los sexismos. Éramos pocos y parieron los robots. Yo el único robot que he visto está en el Parque de Las Ciencias de Granada y creo que si tocabas un botón movía un dedo. También tuve un robot de esos aspirador redondo que da vueltas y un día se cayó por las escaleras, y la verdad no aspiraba una leche, luego tenías que pasar la aspiradora de siempre y hasta barrer antes. Total, para que el señorito diese vueltas y se dejase lo más jodido. Eso pa ti, humano, me decía. Pero le quité en sensor de escaleras en un descuido y pataplaf, escaleras abajo que se la pegó.

Total ahora hay aspiradoras que son una barrita de nada y ni cable ni bolsa ni ruido ensordecedor ni nada. El día que bajen de precio habremos conseguido por fin el robot perfecto, la máquina que interacciona con el hombre (o la mujer). Por cierto, hablando de interacciones también, dice la sabijonda (sabijonda, palabro de mi tía que tiene 93 años y pasa de robots, de móviles y hasta del teléfono, es sabia), pues dice la sabijonda de colaboradora de la Otero que también hay robots para cosas sexuales. Ya no basta con las tradicionalísimas y entrañables muñecas hinchables (yo he visto una desnuda en el escaparate de un sex-shop) o los artilugios que jamás entenderé muy bien qué son o cómo se utilizan, ni falta que hace. Pues sí, usted se compra un robot o una robota, y ale ahí a pacer a placer. Pero ojo, que porque usted lo haya pagado no todo el monte es orégano y no le va a complacer en todo.

El robot o la robota es casi humana y también le puede decir que no, que esta noche está muy cansada o cansado y que nanay, que le duele la cabeza. Y ahí te las compongas tu mismo. No sí al final vuelves a lo mismo de siempre, sí, eso, la abstinencia, el respeto, las cosas de pareja. Para eso, pues seguimos con el método clásico y natural y no inventamos tanto.

Y mientras, los ordenadores, lo que iba a ser la verdadera inteligencia artificial, petados de todo, con programas que cada vez tardan más en abrir y la casa llena de discos duros y usb. Por cierto, mi robota me ha dicho que hoy me toca a mí bajar la basura. No si ya te decía yo.

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