Abierto de Noche

El sanitario

A partir de ahora si un coche atropella a un peatón deberemos distinguir si el peatón es o no sanitario

Un sanitario es una persona importante. No es lo mismo que un fontanero o un zapatero remendón ya que estos podrán hacer muchas cosas por nosotros pero nunca podrán salvar a la humanidad. Por tanto no es lo mismo que un fontanero conmine a un viandante normal y corriente a que se ponga la mascarilla y este le de una somanta de palos y pierda un ojo a que lo pierda el sanitario, que necesita más ambos ojos y una buena visión. Hemos revestido a los sanitarios de un estatus moral que los diferencia del resto de las profesiones y por eso tenemos que especificar. A partir de ahora si un coche atropella a un peatón deberemos distinguir si el peatón es o no sanitario. Ahora los sanitarios, más que antes, que también, se les supone, como a los poetas, modelos de conducta sin tacha por lo que si en otro caso similar, un, digamos, registrador de la propiedad, conmina a alguien a ponerse la mascarilla y este le propina un par de hostias, es irrelevante si era o es registrador de la propiedad o vendedor de coches y si tampoco ha sido grabado en celular, ni ha perdido un ojo pues ya ni es noticia. Para empezar los registradores de la propiedad no van en metro y tienen un rictus de rancia nobleza, que ya no significa nada, es más, nobleza es un término peyorativo, cuando antes significaba todo lo contrario. Ahora los términos homologados son ética, moral, honradez y honestidad. Y un sanitario no es lo mismo que un médico al que se le presuponen altos honorarios (otra palabra quemada, ahora cobrar honorablemente por tus servicios supone que vas a cobrar mucho) y quehaceres altivos. En graves discursos juntaremos a los sanitarios, poetas y profesores de ética y moral para darles alabanzas mientras que nunca las haremos para los constructores (piratas, chorizos) o los banqueros (ladrones, usureros) que distinguiremos de los bancarios (pobres empleados). Así que si usted tiene una profesión poco honorable como vendedor de periódicos, taxista, recolector de aceitunas, arquitecto (aliado de los constructores), relojero (sanitario del tiempo), jardinero, intermediario de bolsa (aves rapaces), perito calígrafo o vendedor de almohadas, no se moleste en recriminar a nadie porque no lleve la mascarilla que se llevará probablemente otra somanta de palos y perderá, no uno, sino los dos ojos pero nunca alcanzará la gloria, es decir, la noticia. Y aún menos si no te graban con el móvil.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios