Nuestra señora de Loreto

Es el nombre del pesquero que ha recogido a doce migrantes en la mar, solamente porque su tripulación "tiene corazón"

Es el nombre del pesquero que ha recogido a doce migrantes en la mar, solamente porque su tripulación "tiene corazón". A partir del momento de esa recogida los han tenido como palillo de barquillero: viajando hacia los cuatro puntos cardinales. Todo porque alguien había echado una cinta métrica desde el pesquero hasta las costas de alrededor. Y todo porque según no sé qué norma, el patrón del pesquero debía desembarcar a los migrantes en el mismo sitio de donde habían salido: como si hubieran sacado billete de ida y vuelta. Pero por lo visto esa no era la decisión más humanitaria para los migrantes. Por otra parte, defiendo que mientras una ley esté en vigor, hay que respetarla y cumplirla. Pero también pienso que cuando una persona tiene un cargo que le permite ser generoso para con un necesitado, debe hacer lo posible por ser magnánimo. De hecho, ya Maquiavelo se planteaba la disyuntiva sobre el ejercicio de la crueldad y la magnanimidad. Así, según el artículo de Sarissa Carneiro publicado en Nov. 2013, en la REVISTA CHILENA de Literatura, sobre Maquiavelo, escribe: "conviene recordar el muy visitado capítulo XVII: "De crudelitate et pietate" de El príncipe. Aquí la consideración de la clemencia y de la crueldad refiere siempre a su conveniencia para la conservación del Estado (o sea, del poder en los tiempos actuales) además de enfocarse primordialmente como un problema de apariencia o de fama, más que de efectivo ejercicio de una virtud.

Maquiavelo reconoce que en principio convendría ser considerado clemente y no cruel, pero el príncipe nuevo (o cargo actual equivalente) debe tener en cuenta que la clemencia también puede ser mal usada y que no siempre la fama de crueldad es negativa. ...//... De estas consideraciones, Maquiavelo desprende, además, la conjetura de si es mejor ser amado o temido. La combinación ideal de ambos afectos es muy difícil de lograr, razona el florentino, por lo cual debe optarse por suscitar el miedo, ya que los vínculos del amor (la gratitud) son mucho más débiles que los sólidos lazos del terror". ¿Será que a nuestros gobernantes en sus viajes, en razón de sus obligaciones asumidas para arreglar "el mundo", les ha dado por leer a Maquiavelo y han sido imbuidos por su espíritu?. Si así ha sido, deseo que continúen viajando y así, disponer de tiempo suficiente para otras lecturas que les hagan ser más coherentes con sus predicados de solidaridad, a la par que les ayuden a hacer de ésta una sociedad más justa. ¡Ánimo!, que sólo es cuestión de proponérselo, ¡altezas!.

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