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El síndrome de Hubris

En la mitología griega era la diosa Némesis quién castigaba a los desmedidos, a los poderosos que hacían un mal uso del poder

Siguiendo el hilo de los últimos acontecimientos en el vasto escenario del presente, no he tenido más remedio que detenerme en ciertos hechos y extraer de ellos un factor común. He visto en la prensa que esta provincia destaca por tener un número de plantaciones de marihuana muy elevado. Y al mismo tiempo también lo hace por poseer un tráfico de matrimonios de conveniencia muy alto. Ambos dos, son hechos muy a tener en cuenta en cualquier tipo de análisis sobre la conducta social y hasta la etnográfica. Por otro lado y muy a pesar mío existe cierta conducta a analizar en la idiosincrasia local. Esto no significa que esto no sea una crítica constructiva, ni que acuse a la totalidad de una comunidad. En absoluto Pero a veces suelo detectar un comportamiento nada agradable. Ciertos individuos suelen ejercer un abuso del poder que les afecta de una forma muy concreta: se vuelven rígidos, egoístas, prepotentes, hasta el punto de ningunear a los que no estén en su misma categoría profesional. Eso significa el desprecio encubierto, la adquisición ilícita del derecho a tener razón y a poseer la verdad por razones del poder. El libertador San Martín dijo al respecto: «la soberbia es una discapacidad que suele afectar sobre todo a los que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder». Llegados a este punto hablaré sobre el síndrome de Hubris, que se da cuando los que ostentan el poder se exceden llegando a la desmesura y convirtiéndose en personas tóxicas. Así lo afirmó el político y médico David Owen. Dicho esto me atreveré a hacer una asociación entre el exceso de plantaciones de marihuana, el de matrimonios de conveniencia, y la existencia de esta conducta basada en la desmesura. Y preguntaré al lector: ¿existe en la cultura local una tendencia a ese comportamiento o solo son casos aislados? En este caso es posible argüir alguna cuestión política. ¿Nuestra política local tiene sucesos vinculados a la impunidad y al exceso de confianza, en la fe ciega en la inviolabilidad y el despotismo? Dejaré que sea el lector quien responda. Lo cierto es que ser la provincia española con tales porcentajes de plantaciones de marihuana y de matrimonios de conveniencia requiere cuanto menos un análisis antropológico no exento de autocrítica. Lo que yo no sé es hasta qué punto estamos dispuestos a ser autocríticos y a pensar que tenemos que mejorar.

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