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La sociedad del cansancio

Es el momento de construir una sociedad nueva, de lo contrario estaremos siempre dando vueltas

Releyendo la "Sociedad del cansancio" de Byung-Chull Han, un surcoreano afincado en Alemania y filósofo, he descubierto un libro muy sugerente. Lo adquirí hace años pero hoy he comprobado que era cierto ese denominado el placer de las segundas vueltas en los textos. La relectura siempre es un plus y un accésit al conocimiento. En este libro en concreto aparecen renombrados los mismos problemas de la sociedad del consumo y del individualismo que yo conocía. No obstante su lenguaje, la nomenclatura de sus términos, resulta muy original; utiliza un lenguaje psicológicamente filosofado que funciona como recurso literario y estético (afín a los lectores que no tienen que amar el lenguaje estrictamente filosófico) y que resulta muy atractivo. Describe la sociedad actual a través de las enfermedades mentales. Y en ese derredor hace una comparativa con las sociedades inmediatamente anteriores. Es la primera vez que veo algo semejante, sinceramente. Por otro lado me ha gustado una idea: el exceso de positividad, en el consumismo, en la sociedad de masas, nos hace dueños y esclavos de nosotros mismos hasta una autoexigencia agotadora, que nos cansa. Esto parece una revisión de Nietzsche y de la moral del amo y del esclavo. En cierta forma es un nihilismo. Según parece entrever ya no hay amos externos: la sociedad actual nos programa para que nos esclavicemos nosotros mismos a través de la positividad (bienestar). El libro es un retrato renombrado del presente. Pero no comparto la idea de que una posible solución sea la vida contemplativa. Eso sería confiar en lo externo y anterior al presente (la negatividad del amo o autoridad anterior a la positividad del autoesclavismo actual) lo cual llevaría a una nueva sociedad del cansancio con el tiempo. Creo que la solución debe venir de la construcción de una sociedad nueva y distinta a las anteriores. Pero no sé si es posible más allá del esencialismo. Construir algo nuevo supone cambiar estructuras y ópticas, lo cual es muy difícil; aunque siempre es mejor que el inmovilismo y la pasividad. La perpetuación de un sistema se produce precisamente por eso: por la inacción de la ciudadanía. Tal vez es el momento de aceptar el reto de la construcción o de la reconstrucción de nuestra sociedad, de lo contrario estaremos siempre dando vueltas en círculo: entrando y saliendo cíclicamente de nuestra caverna.

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