No se trata, ni mucho menos, en el caso que nos ocupa de poner nombres y apellidos. Ustedes deben entender que no viene a cuento. Pero no queríamos dejar pasar está anécdota que dice mucho de la situación que vive nuestro protagonista. Sabemos, y quien lo cuenta tiene alguna de las claves, que la boda se iba a celebrar en agosto y que todo iba viento en popa. Hasta tal punto la felicidad era plena que los cosuegros, vamos el padre de la novia y el padre del novio, fueron juntos a una conocidad superficie comercial de Murcia a comprarse los trajes para el enlace. Ahora todo está en el aire.

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