República de las Letras

¿Dónde vas Canal Sur?

La peor televisión del mundo, en eso han convertido las derechas y la extrema derecha a Canal Sur

Contemplo, mientras escribo, la película "¿Dónde vas Alfonso XII?" en Canal Sur, cuya secuela predecible será, claro, "¿Dónde vas triste de ti?". Esta primera la vi, siendo niño, en el Cine Monumental del Barrio Alto en compañía de mi madre, que lloraba muy a su placer cuando el rey se casaba con María de las Mercedes y cuando se moría esta joven reina. Sería quizá el año 1961 o 62, pues en el Monumental estas películas las ponían con bastante retraso. Debo decir que la película ha envejecido bien. Se ciñe con cierto rigor a los acontecimientos históricos -excepto en lo de la Guerra de Cuba-, logro de Luca de Tena, el autor de la obra de teatro de que proviene, y Vicente Parra interpreta al rey con decoro, cosa que no se puede decir de Paquita Rico, siempre propensa a anunciar con sus actitudes, poses y gestos la tragedia que se avecina. El romanticismo meloso, claro, se da por descontado y la parafernalia de uniformes, carruajes y palacios monumentales, también. Pero bueno, no era de esto de lo que yo quería hablarles hoy a mis lectores.

Hay que ver lo que han hecho con Canal Sur. Con esta Junta de Andalucía de derechas y extrema derecha, la televisión pública andaluza apenas se distingue de lo que podría ser una sucursal de Trece. Antes, con los socialistas, la emisora regional se llenaba sobre todo de coplas, sevillanas, Rocío, Feria de Abril, carnavales del Teatro Falla de Cádiz y poco más. Pero de vez en cuando ponían alguna película decente que con los informativos daban a Canal Sur un toque de dignidad. Ahora, sin embargo, la prime time se llena casi todos los días de costumbrismo rural, toros, aldeanos campechanos, andaluces que andan por ahí dejando el pabellón bien alto y películas de Manolo Escobar y similares, unos callos malayos hoy ya intragables. La peor televisión del mundo, en eso han convertido las derechas y la extrema derecha a Canal Sur. Los telediarios son un panegírico de la Junta y presentan a Andalucía como una arcadia feliz en la que no pasa nada. Nada desagradable, digo, para los que mandan. En eso se parece a Interalmería, la televisión de nuestro ínclito alcalde. La fórmula es la misma: la instrumentación partidaria, interesada y contraria a la democracia y a la libertad de expresión que todos los gobiernos hacen de este medio. Todos. Y en todos los casos esa instrumentación parcial con el dinero de todos es ilícita e ilegítima.

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