Un juicio justo para Ana Julia Quezada

Ana Julia Quezada tiene derecho a un juicio justo, sin presiones sociales ni tribunales mediáticos paralelos

Hoy comienza el juicio a Ana Julia Quezada por el asesinato del niño Gabriel Cruz, el crimen que sobrecogió a toda España y que provocó uno de esos shows mediáticos a los que tristemente ya nos hemos acostumbrado. Ante la más que posible espectacularización de las ocho sesiones que durará el juicio, el Consejo Audiovisual de Andalucía ha promovido un "pacto ético" para que la cobertura mediática se haga dentro de la mesura y el respeto a la familia. La iniciativa debería tenerse en cuenta, ya que ha sido promovida por Patricia Ramírez, madre del menor muerto, presuntamente, a manos de la compañera sentimental de su padre. Todos los medios (especialmente las televisiones y las redes sociales, que son en las que se da un mayor sensacionalismo en este tipo de casos) deberían de ser sensibles al llamamiento de una mujer destrozada, pero que ha demostrado una admirable entereza y serenidad. Por mucho que creamos que las evidencias son aplastantes (la acusada fue sorprendida trasladando el cadáver del niño), Ana Julia Quezada tiene derecho a un juicio justo, sin presión social ni tribunales mediáticos paralelos. No dudamos que así lo garantizarán los miembros de la Audiencia Provincial de Almería. Al fin y al cabo, es mucho lo que se juega la reo, ya que tanto la acusación particular como la Fiscalía pedirán prisión permanente revisable, casi una cadena perpetua. Pero lo dicho no significa que los periodistas no cumplan con su trabajo de informar sobre un juicio que ha levantado un gran interés en la sociedad española. No se debe confundir el trabajo serio de los profesionales de la información con el sensacionalismo mediático de los que sólo quieren subir en la audiencia a toda costa. En este grupo se encuentran, también, aquellos amateurs y espontáneos que desde las redes sociales cometen todo tipo de tropelías sin que ninguna empresa editora controle sus excesos. En momentos así es cuando se constata mejor que nunca la necesidad que tiene nuestra sociedad de un periodismo profesional encuadrado en empresas editoras que cuidan de la veracidad de las informaciones que se ofrecen. Sin estos dos elementos es imposible la existencia de un periodismo crítico e independiente del poder y de las tiranías del mercado. Etiquetas como "periodismo ciudadano" pueden sonar bien y, a veces, son importantes herramientas para la denuncia social y política, pero también, en no pocas ocasiones, sirven para dar cobertura a todo tipo de excesos. Lo comprobaremos en los próximos ocho días.

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