La renovación del Defensor del Pueblo Andaluz

El acuerdo entre PP, Cs y PSOE para renovar a Maeztu peca de poco ambicioso y se ha limitado a una cuestión de caras

El acuerdo entre PP, Ciudadanos y PSOE para que Jesús Maeztu repita como Defensor del Pueblo Andaluz vuelve a demostrar que el Gobierno presidido por Juanma Moreno está llevando una inteligente política de consenso en la renovación de algunos organismos de gran importancia para nuestra comunidad autónoma, como el Consejo Audiovisual de Andalucía, el Consejo de Administración de la RTVA o la Cámara de Cuentas. En unos momentos en los que la política nacional está bloqueada por la imposibilidad de los partidos de llegar a acuerdos para la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, no deja de ser un alivio ver como en Andalucía, al menos en estos niveles secundarios de la política, sí se está demostrando una cierta capacidad negociadora, aunque hay que destacar la ausencia en el pacto de Adelante (que quería una mujer en el puesto de Maeztu) y Vox (que propugna la desaparición de la institución para integrarla en el Defensor del Pueblo Español).

Sin embargo, el acuerdo de los tres partidos más votados ha pecado de poco ambicioso y se limita, prácticamente, a una cuestión de caras. No existe ningún pero de calado que se le pueda poner a la figura de Jesús Maeztu, un hombre que en los últimos años ha demostrado tener capacidad e independencia para ejercer el cargo. Sin embargo, en general, se echa en falta el que todos los partidos se tomen en serio a esta figura que, aunque debe ser el altavoz de las quejas y anhelos de los ciudadanos, una figura de contrapeso a los políticos, muchas veces queda relegada como mera figura decorativa y protocolaria a la que poco o ningún caso se le hace. Una prueba de lo dicho es que las tres plazas de adjuntos con las que cuenta el Defensor del Pueblo han sido usadas tradicionalmente por los partidos para repartir prebendas y sueldos entre sus fieles y, de paso, controlar e influir en lo posible en la acción de este organismo. Sería deseable que, tras el verano, cuando se proceda a la renovación de dichas plazas de adjuntos, se despoliticen en lo posible para aumentar la independencia del Defensor del Pueblo. En cualquier caso, si tal extremo no se cumple -como es de temer- sería deseable que, al menos, reflejase la nueva composición del Parlamento andaluz, ya que los actuales adjuntos han sido designados por PSOE, PP e IU, quedando fuera Ciudadanos y Vox, algo totalmente injustificable tras las últimas elecciones autonómicas

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