Tribuna

jUSTO pAGEO rUZAFA

Documentalista y escritor

Carta abierta al alcalde

¿Se imagina usted a alguien en Granada apeando la estatua de Mariana Pineda o demoliendo el monumento a Torrijos en Málaga, argumentando un cambio de lugar?

Carta abierta al alcalde Carta abierta al alcalde

Carta abierta al alcalde

Estimado señor alcalde: Lamento que al escribir estas líneas no pueda felicitarle por la imagen resultante del proyecto de remodelación de la Plaza Vieja aunque hay que reconocer que sus líneas bien trazadas delimitan un espacio diáfano y limpio y el suelo, funcional y elegante, invita a recorrer su espacio pero de pronto, mientras trazo mi itinerario en diagonal por la plaza imaginada, me asalta la sensación de haber estado allí antes, así que detengo mi recorrido y trato de recordar. Descartando la evocación conceptual, huérfana de referencias, las imágenes no tardan en fluir en una secuencia de espacios delimitados entre soportales, de dimensiones parecidas y de sobriedad equiparable. Estas estampas no vienen acompañadas de cartela alguna que fije sus localizaciones por lo que concluyo que pueden ser de muchos sitios, sobre todo de lugares norteños, ávidos de soles y sobrados de sombras. Me digo, entonces que estoy en Almería y no sin esfuerzo recupero la imagen de la Plaza Vieja o Plaza de la Constitución actual, pero aún no distingo, como si estuviera en duermevela, si esta imagen pertenece ya a su recuerdo en el futuro o si estoy ante una realidad tambaleante. Bajo a la calle y recupero la orientación ante un entorno conocido, de sombras hospitalarias y con su monumento, en el que convergen todas las diagonales, apuntando la esbelta y decidida presencia hacia un cielo prístino y puro, ideal, infinito y por encima de cualquier flaqueza terrenal. ¿Es este el monumento que algunos tildan de sectario, me pregunto? Trazo una espiral precavida, buscando la amenaza que alguno de sus puntos cardinales pudiera albergar. ¿Voy a seguir dando testarudas vueltas hasta encontrar el mal? En ese momento, un rumor de pasos y de voces me rodea, se trata de un itinerario cultural, me tranquilizo, por lo visto, aquí hay algo que explicar. La guía, con ese deje melismático de las vocales de la tierra, comienza su historia y de todas sus palabras retengo una que quizá he oído otras veces pero que ahora cobra un relieve especial: Constitución, esa es la palabra nuclear. Esta es la aportación insigne de Almería a la Historia Constitucional de España, entonces todos los demócratas, llamados liberales, compartían ese ideal y el zarpazo de la fiera reacción, ya herida, pudo tan sólo retrasar su deseada implantación. ¿Acaso ahora en Almería se enfrentan democracia y reacción? Sinceramente, me parece difícil creerlo. Apelo a que el Alcalde nos dé su versión, hasta ahora en los mentideros de la ciudad se escuchan cálculos pedestres sobre los veladores y sombrillas que cabrán.

La guía, hablando desde donde todos la ven, subida a la peana de mármol de Macael del monumento, concluye su explicación: esto que ahora vemos quizá, si vuelven, ya no lo verán. ¿Cómo? ¿Por qué? Sin entusiasmo comenta algo sobre los planes municipales que se ciernen y un poco más callados de lo que llegaron, los turistas se van y pienso que en ese mentado futuro, magníficas fotografías reproducirán lo que había pero al explicar que pasó, lo tendrán más difícil. Sr. Alcalde no creo que pueda imaginarse una lápida que diga: "Siendo Alcalde Don Ramón Fernández Pacheco se demolió este monumento, Almería, a tanto de tantos…" Sr. Alcalde, no le conozco personalmente pero escuchando el entusiasmo que pone al explicar sus planes sobre nuestra ciudad, se me hace difícil pensar que en ellos entre destruir este patrimonio histórico que a todos los almeriense une. A veces y por desgracia, no sólo en la actualidad, rincones emblemáticos de nuestra ciudad caen víctimas del olvido y de la dejadez. A nadie creo necesario convencer de que eso está mal pero dedicar recursos a demoler lo que ya está, resulta aún más difícil de argumentar, por eso le pido que no consienta semejante desmán. Sea el Alcalde de todos y encabece, a usted le corresponde, como aquellos que honramos hicieron, la defensa del emblema del honor y del camino que propició nuestra libertad. Sr. Alcalde de Almería ¿Se imagina usted a alguien en Granada apeando la estatua de Mariana Pineda o demoliendo el monumento a Torrijos en Málaga, argumentando un cambio de lugar?

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