Tribuna

Fran García

Escritor

Halloween institucional

Una ciudad necesita un trato "ciudadano"; un procedimiento realmente "institucional"; no dividido, tapiado, limitado o partidista. ...Ahora sí, vuelvo a colocarme el antifaz...

Halloween institucional Halloween institucional

Halloween institucional

Si me preguntaran a propósito de la pasada noche de "Halloween" en Almería, por supuesto, como todos los años, apuntaría un positivo y un gol en propia meta.

Seguramente algunos de ustedes ya estén echando en falta el vocablo "negativo" en el párrafo anterior pero, no se preocupen, que les desglosaré muy resumidamente el porqué de tal referencia al respecto...

Sencillamente, pasan los años en Almería y no se resuelven las incidencias desde el consistorio capitalino, sino que empeoran.

Les pongo un ejemplo particular de "riesgo" (potencial) experimentado la pasada noche a las 03:30 de la madrugada, aproximadamente.

Lugar: en lugar cercano a la plaza de toros.

Sujetos extraños: tres "camuflados" con lentillas celestes dando vueltas alrededor de un contenedor.

Armas potenciales: bebida blanca y cigarros en mano (el escáner "Terminator" apunta alta probabilidad de tenencia de mecheros).

Idioma: orco "Uruk-hai".

Estado: aparentemente ebrios.

Desenlace: ven venir a una "Liga de la Justicia" y deciden marcharse.

¿Título de la película? Yo la definiría como mal plagio de "La Purga", si unimos y extrapolamos las diferentes incidencias acaecidas durante la "Noche de las bestias".

Leo por ahí que, cuando se le pide al Excmo. Ayuntamiento de Almería mayor vigilancia policial, se tacha a la oposición de oportunista y/o populista; incluyendo una referencia indirecta hacia la "educación".

Que yo sepa, el partido socialista aúna y defiende siempre la aplicación de ambos aspectos, y mucho más el educativo.

Cuestión diferente es que, desde el ayuntamiento, no se acepten críticas constructivas al respecto y se intente echar cualquier muerto (patinazo), cómo no, a la oposición; aunque ésta sea quien promueva soluciones reales. Exactamente igual que hará dos días, cuando leo de la misma forma que este Excmo. Ayuntamiento "busca" soluciones a la debilitación del comercio del centro de la capital; pero, ojo, "fuera de opiniones catastrofistas". Esto último podríamos resumirlo y enmarcarlo en un intento de reunir a variopintos protagonistas de diferentes sectores para, posiblemente, tenerlos así "calladitos" a posteriori (si es que no se consigue finalmente coger al toro por los cuernos); evitando la escucha de aquellas partes que tengan visiones y análisis en líneas diferentes o contrarias a quienes llevan el timón del "ente" institucional.

Señoras y señores, en mi humilde opinión, y valga (por favor) mi crítica constructiva, un ayuntamiento nunca debería usar "capotes" para esquivar aquellas opiniones que "no le interesen", tachándolas de "catastrofistas"; las que sean.

Un ayuntamiento debería meditar todo punto de vista; ser realmente abierto y analítico; ser más autocrítico que crítico... si no, jamás habrá (por más que digan y "pinten" al público) soluciones "ciudadanas" algunas al respecto, sino minoritarias, limitadas o partidistas. En este punto, existe un aspecto que me llama mucho la atención, y es ese ahínco en última instancia de la "búsqueda de tesoros" en materia de gestión a través de lo que han venido siendo, hasta hace poco, auténticos "cameos" (o ni eso) en relación a la participación e inclusión administrativa local. De ahí la pregunta del millón: ¿Qué aportan sus asesores al respecto, entonces?

Pues creo que deberían ser los primeros en realizar un análisis y posterior planificación en todo tipo de materias competentes.

¿Dónde están esos asesores? ¿Qué postulan? ¿Qué ideas y soluciones establecen?

Que no se me malinterprete, considero "idónea" la participación, cuanto mayor mejor, de cualquier agente en todo tipo de intervenciones municipales, pero, señoras y señores, primeramente aquellos que cobran supuestamente por ello, que son quienes deberían dejarse literalmente las neuronas, y no solo en intentar marear a la ciudadanía a través de comunicados rotundamente partidistas; algunos de ellos repetidos hasta la saciedad (auténticos palíndromos comunicativos).

Quisiera finalizar esta columna con un buen consejo de base institucional: lean más (además de hablar y escribir), escuchen más, acérquense más, dialoguen más y, algunos, fórmense más en "psico-sociales". Una ciudad necesita un trato "ciudadano"; un procedimiento realmente "institucional"; no dividido, tapiado, limitado o partidista.

...Ahora sí, vuelvo a colocarme el antifaz...

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